Obras realizadas por los artistas Oliver Herring (nacido en 1964) y Leonilson (1957-1993) que conmemoran la pérdida y la mortalidad en la era del sida, fueron el tema de una reciente exposición de Proyectos en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, organizada por Starr Figura.
Herring, quien nació en Alemania y reside en Nueva York, construye ropa que no se puede poner y objetos escultóricos de papel y cinta adhesiva transparente o plateada. Estas obras pertenecen a la serie en progreso, Una flor para Ethyl Eichelberger. Fueron creadas con motivo de la muerte de Eichelberger, un artista que practicó el performance y se suicidó en 1990, luego de padecer las fases avanzadas del sida. Las figuras de Herring y los abrigos vacíos sugieren deseo, desintegración y duelo.

Leonilson, quien murió de Sida en 1993, nació en Brasil. Leonilson (José Leonilson Bezerra Dias) comenzó a bordar trozos de tela con imágenes y palabras después de verse obligado a renunciar a la pintura por causa de su enfermedad. En estas meditaciones íntimas, Leonilson vuelve repetidamente sobre temas recurrentes: el amor, el abandono, la fragilidad del cuerpo humano. Negando el sentido de la permanencia, salvadas de la continuidad del tiempo, de la pérdida de la desintegración. Mediante el acto de presentar (y no representar) y de nombrar, ellas llegan a existir, aun si es tan sólo en un exilio provisorio. Estas imágenes de un diario están inscritas en múltiples registros sobre pedazos de tela. Por medio de su propia materialidad, estos fragmentos habitan un deseo agudo. En el contexto de la crisis ocasionada por el sida, los trajes vacíos aluden a la ausencia y la pérdida, un recordatorio de la muerte.
Ambos artistas inscriben el cuerpo ausente en su totalidad fragmentada. Lo que se ha dejado por fuera es tan importante como lo que se ha incluido.
Este conjunto de obras es la “obra” del cuerpo, un contexto, un desplazamiento que articula un deseo huérfano, tanto sexual como estético.
MARINA URBACH

