Exposición Individualabr 1996 - jun 1996· Por Francine Birbragher-Rozencwaig PHD

Nicolás Leiva

Gary Nader Fine Art

La muestra de Nicolás Leiva en Coral Gables reúne su más reciente producción artística. Siguiendo con el tema de las cruces como elemento anecdótico, el artista desarrolla nuevas narrativas incluyendo elementos y personajes que aparecen y desaparecen de los cuadros caprichosamente. La exposición comienza con dos obras de la serie denominada Blanco y negro: Yemayá I (1994) e Intersección obsesiva (1995). En la primera, Leiva hace referencia a las tradiciones religiosas afrocubanas con las que se familiariza a su llegada a Miami. En la segunda, una cruz que llena el lienzo completamente representa la religiosidad y misticismo que caracterizan las demás obras de la muestra.

Las casas de Yemayá I convierten en iglesias en Intersección obsesiva. La casa y sus modificaciones, tales como iglesias, edificios montañas y sótanos, son el tema principal en la obra de Nicolás Leiva y están inspiradas en los azulejos utilizados en los cementerios de Catamarca, Argentina, su país natal. De allí surge la idea de la tumba como casa, como hogar, como familia y como historia. El objetivo de Nicolás Leiva es "armar la historia a través de la casa y de la pintura". 

Exposición Individual: Nicolás Leiva  — imagen 1
Nicolas Leiva. Los 10 mandamientos, 1995. Óleo sobre lienzo. 10 Paneles 115 x 17,8 cm.

A la casa se unen otros elementos tales como el árbol, los animales y el hombre. Personajes antropomorfos, seres enmascarados, criaturas embrionarias y calaveras también hacen parte de la simbología de la obra. El feto es primordial en esta serie y hace referencia directa a la maternidad de su esposa Daisy y al nacimiento de su hija Isadora. Esto se puede apreciar en Crónica de una espera anunciada (1995). De la parte superior, donde aparece una especie de nube en la que se encuentran dos fetos y casas rodeando una cruz, llueven gotas azules que caen en un mundo oscuro, terrestre, habitado por seres extraños que habitan casa y edificios altos.

En Intersección obsesiva aparece otro elemento, la cuadrícula, el cual juega un papel a la vez unificador y decodificador. Inspirada en los muros rústicos de los cementerios de Catamarca, la cuadrícula aparece claramente definida y se convierte en elemento fundamental de la composición en Cuanto te recuerdo (1995) y en Códigos (1995). Eventualmente va perdiendo fuerza y aparece ladeada, simbolizando el piso, en La mitad de la idea (1995) y en La idea completa (1995). Finalmente desaparece y se convierte en un cielo estrellado en Crónica de una espera anunciada.

La técnica de Nicolás Leiva es muy particular. Utiliza óleos espesos con texturas que en algunos casos generan una tridimensionalidad física. En La idea completa, por ejemplo, la cruz está prácticamente cavada en la masa de pintura. En otros cuadros la espesura del óleo camufla o transforma los símbolos jugando así un papel creativo. Esto se hace más latente en la obra reciente, en la que Nicolás Leiva incorpora el color. De los cuadros en blanco y negro pasa ahora a los colores primarios, usando tonalidades brillantes. El azul, por ejemplo, representa el mar de Miami, ciudad donde actualmente reside y el verde las montañas argentinas. La simbología del color, como la de los demás elementos en la obra de Nicolás Leiva, es puramente anecdótica.

Entre los lienzos de la exposición se destaca Los diez mandamientos (1995), una obra múltiple que, además de ocupar un espacio importante por su tamaño, genera gran interés. Se trata de diez paneles verticales colocados en fila en forma horizontal. Cada panel tiene su propia narrativa, entendida a partir de diversos elementos tales como casas, iglesias, monstruos y llamas, entre otros. Por las reducidas dimensiones de los paneles, los símbolos se hacen más claros y adquieren más importancia. La idea de hacer del cuadro algo fragmentado se hace físicamente real en este caso y la fragmentación, como forma de relatar historias, se percibe más claramente.

La novedad en la muestra son cinco objetos tridimensionales denominados Tiempos difíciles (1995). Son cabezas de seres antropozoomorfos, hechos en madera tallada y decoradas con materiales varios que incluyen metal, clavos, plumas y alambre. Las “cabezas”, que corresponden a la corporeización de los seres que Nicolás Leiva representa en mandamientos. sus cuadros, tienen algo de fálicas y de carnavalescas. El trabajo de grabado en metal es interesante, pues retoma la simbología de los óleos y la convierte en una especie de tira cómica monocromática. Desafortunadamente, la forma en que las “cabezas” están montadas, sobre bases de tubos de fierro, le resta en efecto y en calidad estética.

Nicolás Leiva expondrá en junio en la galería Tomás Andrew, Chile, y en David Pérez MacCollum, Ecuador, en el mes de noviembre.

FRANCINE BIRBRAGHER

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