Exposición Individualabr 1996 - jun 1996· Por José Antonio Pérez Ruiz

Mari Gamundi

Galería Botello

En la XV Bienal Internacional de Cerámica que se celebró en Faenza, Italia, la artista Mari Gamundi fue galardonada con medalla de oro. La exposición de las obras escogidas y las premiadas se celebró durante los meses de septiembre y octubre de 1995. Esta ceramista exhibe exclusivamente en Galería Botello de Plaza Las Américas de San Juan. Se distingue por sus refinadas interpretaciones de estuches y botellas en cuyos desarrollos alcanza dimensiones que aparentan pertenecer a cosmologías lejanas a las realidades circundantes. Su quehacer se distancia del devenir cotidiano y a la vez se encuentra perfectamente enraizado al espíritu de nuestros tiempos. Ese ha sido reconocido, pues en Faenza las premiaciones fueron dedicadas a las manifestaciones más vanguardistas de este género creativo.

Un dato a destacar es que el jurado de selección escogió 82 piezas entre 2.236 que compitieron. De 950 participantes, sólo 49 pudieron pasar el exigente proceso de clasificación de la comisión que eligió la muestra. Un procedimiento tan riguroso hace que la obtención de un reconocimiento como el recibido por Gamundi tenga una importancia excepcional. Debemos indicar que ella se une a un número significativo de ceramistas puertorriqueños que se han destacado en tan importante certamen. Ello indica los niveles de excelencia alcanzados en Puerto Rico en estos menesteres.

Exposición Individual: Mari Gamundi — imagen 1
Mari Gamundi. caja azul, 1995. Cerámica.

La estilización de las concepciones de Gamundi denotan una fuerte dosis de fantasía. De ahí que al ser insertadas en el mundo rutinario mantengan una aureola mágica. Su producción tiene un factor evocador de lo utilitario, que le sirve para facilitar el que la obra pueda ajustarse a los planos cotidianos. Cada pieza participa de un tipo de especulación, que las proyecta como si vinieran directamente del género de la fábula. Al estudiar su producción nos sale al paso la idea de que la autora se identifica con los aspectos más imaginativos de la fuentes literarias para materializar entes que sólo en ellas se encuentran. De ahí que el desafío que presenta cada composición emerja de cuentos, leyendas, mitos, novelas, poesías y otras expresiones que buyen en ese universo al cual nos asomamos cuando violamos la cosmología encubierta por la encuadernación de un libro.

La factura esmerada y meticulosa de su producción contribuye a que cada creación provoque nuestra imaginación. En ellas el factor sorpresa radica en la habilidad para dar vertientes novedosas a lo conocido. Además ha sabido acoplar lo arcaico y lo contemporáneo de manera espontánea. Debemos llamar la atención a los contornos de sus trabajos porque como es lógico estos establecen los perfiles de las formas, pero no las confinan. Probablemente lo antes señalado responde al hecho de que en su obra no ha dado acceso al virus de la resignación. La perseverancia es otro factor que le sirve para otorgar la fluidez que se observa en su quehacer. De esa actitud que mezcla constancia, inconformidad e inspiración otorga a cuanto hace el sello inconfundible surgido del tesón, el entusiasmo y el talante poético. El merecido premio ganado por Mari Gamundi es una recompensa adecuada a la labor intensa que le ha llevado a convertirse en una exponente importante de la escuela de ceramistas desarrollada en Puerto Rico. También es un mensaje claro para instar a los cultivadores de ese género a llevar la evolución experimentada en ese aspecto de las artes a niveles cada vez más óptimos.

JOSÉ ANTONIO PÉREZ RUIZ

Mari Gamundi, por José Antonio Pérez Ruiz | artnexus