Un homenaje a nueve artistas que fueron invitados a participar en diferentes bienales internacionales, entre finales del 95 y principio del 96, fue el tema de una de las importantes exposiciones organizadas últimamente por Gómez Gallery. Esta galería, localizada en Baltimore, Estados Unidos, en los últimos años se ha ocupado, especialmente, de promover artistas de América Latina en los Estados Unidos, así como a otros artistas de diferentes nacionalidades, tanto en sus países de origen como fuera de ellos. Siempre a la búsqueda de talentos creativos y buenos artistas, la Gómez Gallery despliega una actividad internacional con un espíritu joven y de vanguardia.
El grupo de los nueve artistas, motivo del homenaje, fue conformado por los cuatro que participaron en la II Bienal Barro de América, organizada y curada por el crítico Roberto Guevara. Estos cuatro presentaron su obra en el núcleo de las instalaciones del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Ímber: Elba Damast y Nan González de Venezuela, Soledad Salamé de Chile y James von Minor de los Estados Unidos. Dos artistas presentaron esculturas en el núcleo dispuesto para el Centro de Arte Lía Bermúdez de Maracaibo; ellos fueron Peter Mackie y Joan Erbe de USA. Otros tres artistas, todos de Venezuela, mostraron su obra en muestras colectivas; uno de ellos fue Joel Casique, invitado a participar en la Bienal Nacional de Escultura Francisco Narváez, del Museo de Arte Contemporáneo Francisco Narváez de la Isla de Margarita; Corina Briceño, ganadora de uno de los seis Grandes Premios de la Bienal de San Juan del Grabado Latinoamericano y del Caribe, en San Juan de Puerto Rico; y Ana María Mazzei, quien presentó a Venezuela en la Bienal Internacional de São Paulo, Brasil.

Los trabajos de los artistas escogidos por Gómez Gallery mostraron la calidad artística que llevaron a sus creadores a ser invitados a tan importantes eventos internacionales. Son conocidos los objetivos de eventos como las bienales, entre los que se destacan el de enfatizar la originalidad de las ideas plásticas, las propuestas de vanguardia, las visiones artísticas que miran hacia el futuro y los nuevos planteamientos estéticos. En cada uno de ellos, especialistas, jurados y curadores definen estos objetivos a través de las obras de los artistas invitados o seleccionados en libre competencia. El objetivo final de todas estas competencias culturales, es la de mostrar y celebrar el trabajo creador sin distinción de nacionalidades ni de credos estilísticos, ofreciendo al espectador la posibilidad de ampliar su conocimiento y comprensión del arte más contemporáneo. Corina Briceño recibió el premio ya mencionado, gracias a su colografía de gran formato titulada Hombre ancestral, resultado de sus experiencias de viajes a través de la jungla amazónica venezolana; por su parte Elba Damast, Soledad Salamé, Nan González y Von Minor, realizaron instalaciones in situ, especialmente concebidas para un evento como la Bienal Barro de América, que tiene el material barro, en las diferentes maneras de trabajarlo, como el ingrediente fundamental. La escultura del Cacique tuvo un fuerte impacto en la exposición en la Isla de Margarita; a partir de una suerte de ventana de hierro encontrada, realizó una forma tremendamente contemporánea. Ana María Mazzei presentó en São Paulo una parte de su serie de esculturas inflables en plástico, titulada In memoriam-juegos. Las esculturas de Mackie y Erbe, en Maracaibo, difirieron en planteamiento y realización, lo que colaboró de una manera determinante a la rica variedad de obras presentadas. Y así, los artistas homenajeados en la muestra de la Gómez Gallery, constituyen un grupo importante de jóvenes creadores latinoamericanos.
BÉLGICA RODRÍGUEZ

