En el año 1966, Rodrigo Pimentel (Zináparo, Michoacán, 1945) ingresó a la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM, la antigua Academia de San Carlos. Cuatro años después presentó su primera exposición individual en el Instituto de Lenguas Modernas de San Ángel. Con motivo de esta muestra, uno de nuestros grandes poetas, Salvador Novo (Ciudad de México, 1904-1974), escribió con fecha 5 de octubre de 1970, una breve presentación que resultó profética: "Auguro a Rodrigo Ramírez un sitio tan bien ganado como merecido entre la nueva pintura mexicana. Hay en sus obras poesía, juventud, humor y un fuerte sentido musical del color, que fundan mi augurio y me inducen a desearle el mejor éxito en su primera exposición individual"1. Pimentel supo hacer bueno el augurio y con perseverancia y tenacidad logró destacar en la pintura. Su labor creativa, su vida dedicada al arte, tuvo finalmente su "recompensa"—así le llamó él—con la muestra que el año pasado presentó en el Museo del Palacio de Bellas Artes.

En efecto, 25 años después de haber realizado su primera exposición individual, Rodrigo Pimentel llegó a Bellas Artes en plena madurez artística, con los ímpetus creativos de sus 50 años de edad. Lo hizo tras recorrer un largo camino, no exento de obstáculos. Lo consiguió cuando su obra era todavía poco conocida en la Ciudad de México, pues había sido promovida principalmente en Guadalajara, Monterrey y los Estados Unidos. Lo logró luego de haber dejado en el pasado, en los años setenta, su espléndida etapa abstracto-informal, injustamente ignorada por nuestros críticos. El pintor que retomó la figuración en la década pasada para construir poco a poco el lenguaje plástico neomexicanista que hoy en día lo distingue, presentó en el palacio de mármol una muestra que ya se merecía.
Inaugurada el 16 de agosto en las salas 6, 7 y 8 del Palacio de Bellas Artes, la exposición Testigos ausentes de Rodrigo Pimentel estuvo integrada por un total de 66 óleos realizados entre 1989 y 1994. Dividida temáticamente en cinco secciones (máscaras, naguales, animales, dioses prehispánicos y motivos de la mexicanidad), la muestra nos permitió visualizar perfectamente los distintos aspectos que conforman el lenguaje actual de Pimentel, un creador que puede ubicarse dentro de la corriente figurativa que Teresa del Conde bautizó como neomexicanismo, buscando englobar en ella a las expresiones plásticas que rescatan motivos iconográficos, símbolos y otros elementos relacionados con lo supuestamente mexicano2. Pimentel, sin duda, es un pintor nacionalista que busca revalorar lo que considera esencialmente mexicano y que felizmente ha evadido la farsa ideológica y el folclorismo en su aspiración de trascendencia universal.
Quizá sea esto lo más interesante de la pintura de Rodrigo Pimentel: que siendo tan mexicana encontremos en ella los rasgos más diversos de universalidad. Pimentel es un pintor que ha visto mucha pintura, de eso no hay duda. Su amplia cultura visual le ha permitido crear una obra en la que se advierten influencias de varios de los grandes maestros del siglo XX: los integrantes del Grupo COBRA, los fauves, Chagall, Dubuffet, Picasso y Tamayo, entre otros. Con estas lecciones bien asimiladas y digeridas, Pimentel aborda los aspectos que le interesan de la mexicanidad. Valiéndose de un lirismo cromático que mucho le debe al espíritu instintivo y salvaje que caracterizó al fauvismo, el pintor michoacano se adentra en temas de nuestra identidad, recrea signos y símbolos de lo supuestamente mexicano en una actitud de exaltación nacionalista a menudo salpicada de humor e ironía.
Concluida su estancia en Bellas Artes, la exposición Testigos ausentes de Rodrigo Pimentel comenzó a viajar. Actualmente se presenta en el Instituto Cultural Cabañas de Guadalajara y posteriormente se presentará en el Museo Pape de Monclova, Coahuila. Parece que hay planes para que viaje a los Estados Unidos.
NOTES
1. El nombre completo del pintor es Rodrigo Ramírez Pimentel. Novo lo nombraba por su apellido paterno, pero el artista utiliza desde hace varios años el materno para firmar su obra.
2. Teresa del Conde, "Nuevos mexicanismos", en Unomásuno, 25 de abril de 1987.
ANTONIO ESPINOSA
