Exposición Individualene 1996 - mar 1996· Por Brian J. Mallet

Ofelia Rodríguez

Galería Ruta Correa

La Galería Ruta Correa en Freiburg, Alemania, es la única en ese país especializada en el arte contemporáneo de América Latina. Como parte de la celebración de su XV aniversario, la Galería presentó una exposición de las más recientes obras en técnica mixta sobre papel de Ofelia Rodríguez (la quinta muestra individual de la artista en esta galería), las cuales —según el comentario del venerable diario alemán, el Frankfurter Allgemeine— ofrecieron una visión poco sentimental de su tierra natal. En el caso de Ofelia Rodríguez, los títulos de las obras son acaso tan importantes como sus colores y en estas veintisiete obras de mediano y pequeño formato hubo un evidente cambio de interés a este respecto. Aunque ciertas obras, con su habitual gama de colores rosado, verde y curuba, llevaban títulos que recuerdan esos de sus obras anteriores (Escuchando el rugir odioso de un pasado, Sueños perversos, Las brisas del reconcilio), con referencia en collage a su iconografía personal (ventiladores eléctricos, chupos y ganchos imperdibles). Otras confirmaron su continua exploración de intereses más recientes.

Primero, había un énfasis especial en ciertas partes del cuerpo, en particular del cuerpo de la artista misma, con múltiples referencias visuales y lingüísticas a los oídos, ojos, uñas y lengua (tendencia que ya se había manifestado en las obras enviadas por Ofelia Rodríguez a la última Bienal de La Habana). En varios casos la composición de los elementos anatómicos se basa en el uso de fotocopias, como en la extraordinaria obra titulada Pare, de textura matérica y gruesos trazos negros, en cuyo centro surge la fotografía de la palma de una mano dirigida al espectador y con caperuzas blancas invertidas en la parte superior del cuadro en una siniestra alusión al Ku Klux Klan. Aunque Rodríguez no lo dice de manera explícita, este proceso de desmembramiento está estrechamente relacionado con el concepto de identidad y con la manera en que nosotros (y los demás) nos vemos a nosotros mismos.

Exposición Individual: Ofelia Rodríguez — imagen 1
Ofelia Rodríguez. Oda a Barranquilla, 1995. Técnica mixta sobre papel. 66 x 48.5 cm. Foto: Simon Roberton.

Las iguanas son unas de las criaturas emblemáticas de Rodríguez, pero esta nueva exposición confirmó su creciente interés en otros animales, al igual que en los alimentos y los actos de comer y beber (por ejemplo, en los cuadros titulados Córtenle la lengua al bocón, Comida de tiburones, Hambre de todo, Comerse al tigre de papel, Un chancho en zancos). Cuchillos y tenedores abundan en estos cuadros, así como bocas bien abiertas y lenguas bien rojas, las cuales en ocasiones parecen ulcerarse como heridas del pasado, burbujeando con toda la efervescencia de un pantano tropical (Córtenle la lengua al bocón), y otras veces parecen asemejarse a escudos heráldicos, suspendidas en un espacio de color brillante (Bebiendo con sed de mi pasado), diversos símbolos de lo que somos y de lo que nos hemos hecho el uno al otro. En la obra de Ofelia Rodríguez las cosas son y no son lo que parecen: dedos gesticulantes se transforman en los flecos de una especie de tapete mágico (Oda a un pasado o la uña de Jorge Negret) y una muestra de oídos cubiertos de barniz brillante podía pasar plausiblemente por un plato recién servido de ostras en escabeche. Otras obras en pequeño formato (por ejemplo, Llevando de paseo al caimán de la esquina, con el collage de un pequeño brazo de muñeca en plástico) fueron presentadas dentro de una serie de "mini-marcos" superimpuestos, con el marco, exterior en negro encerrando otros de terciopelo rojo y de color dorado, cuya sensualidad sirve de contraste admirable a la agudeza conceptual de la propuesta.

Ofelia Rodríguez se encuentra claramente en un punto de transición en su desarrollo artístico y parece estar dirigiéndose hacia una visión más visceral y viscosa de sus obsesiones de siempre. Sólo el tiempo dirá si este punto de transición puede llevar a la artista a una nueva manera de resolver sus demonios. Por el momento, tal como claramente lo demostró esta exposición, la suma de las partes es más impresionante que las partes individuales. Las ideas son interesantes y las yuxtaposiciones sorprendentes, pero con tres o cuatro excepciones, los cuadros nos devuelven inexorablemente a esas mismas ideas en lugar de convertirlas en algo diferente a lo que son por derecho propio.

BRIAN MALLET

Ofelia Rodríguez, por Brian J. Mallet | artnexus