La retrospectiva de Gerzso es una exposición pequeña y afortunada que muestra algunas de las pinturas más representativas del artista, así como su incursión en otros medios tales como grabados, dibujos, trabajos de técnica mixta y esculturas. Gerzso ha mantenido su propio estilo, que no debe confundirse con repetición. Cada obra descubre un sistema diferente de formas y emociones. Como Gerzso ha dicho: "la pintura debe ser llevada hasta un punto donde comunica la emoción que contiene. Entonces se separa de esa emoción y adquiere su propia vida. Allí es cuando el espíritu habita la materia"1.
Gerzso comenzó a pintar a comienzos de los años cuarenta cuando trabajaba como escenógrafo para la Cleveland Playhouse (1935-1940). Cuando regresó a México en 1941, el artista se hizo amigo del grupo de artistas europeos exiliados que incluía a Remedios Varo, Esteban Francés, Leonora Carrington, Kati y José Horna, Wolfgan Paalen y Benjamin Péret. Gerzso recuerda sus frecuentes visitas a la casa de estos artistas en la calle de Gabino Barreda. "Allí estaba muy impresionado. Colgando en las paredes había dibujos de Picasso y Tanguy"2.
Como resultado de su contacto con dicho grupo, Gerzso comenzó a producir un número de pinturas y dibujos en el estilo surrealista. En la exposición hay una sola obra que representa esta fase temprana de la carrera del artista, Personaje de 1942. Esta pintura, una curiosa amalgama de formas biomórficas y colores vibrantes, que recuerdan trabajos de Dalí, Miró y Tanguy, perdura como un testamento visual del interés de Gerzso por tendencias artísticas internacionales en el momento en que el movimiento muralista dominaba la escena artística de México.

Hacia fines de los cuarenta, el interés temprano por el surrealismo cambió hacia un deseo de crear una imaginería relacionada con México. Aunque Gerzso era contemporáneo de los muralistas, nunca se casó con el contenido dogmático de sus obras y nunca recurrió a sus frecuentes imágenes fáciles y estereotipadas, y por el contrario desarrolló su propio estilo para expresar su visión de lo "mexicano". Este interés surgió principalmente a través de su descubrimiento del arte precolombino mientras trabajaba como escenográfo para más de ciento cincuenta películas durante la edad de oro de la cinematografía mexicana3. Extensos viajes por México durante las filmaciones despertaron su interés en el paisaje mexicano, especialmente las ruinas mayas. "En 1946 yo estaba muy entusiasmado con el arte precolombino, a través de Miguel Cobarrubias; entonces lo había conocido en tres ocasiones. Un día me dije: Voy a hacer una pintura que tenga que ver con nuestro país porque ante todo estaba muy influenciado por el surrealismo. Así un día hice esta pintura (Tihuanacu); todo lo que viene después ya se encuentra en esa obra".
A fines de los cuarenta, Gerzso desarrolló un estilo basado en composiciones planares y colores sólidos. Construidos como arquitecturas intrincadas, muchos de sus trabajos hablan indudablemente del paisaje mexicano a través de un sistema complejo de signos y colores. Una obra sobresaliente de la exposición es El paisaje de 1957, en la que el empleo de formas abstractas evoca claramente la arquitectura precolombina. Muchas de las composiciones del artista incluyen estructuras de bordes duros que dan cuenta de una cierta inquietud y ansiedad. Plano Rojo de 1963 es una composición amenazante que describe dos formas a manera de colmillos cercanas a un plano intensamente rojo. Los colmillos funcionan como signos de una quijada, que hace pensar en el jaguar, un animal de extrema importancia en la mitología maya. En muchas de las composiciones de Gerzso, el cuerpo se inscribe a través de sus ausencias, o como Octavio Paz ha dicho con lucidez: "La pintura de Gerzso es un sistema de alusiones más que un sistema de formas"4.
Si el primer período de Gerzso está más bien poco representado en la exposición, un número de pinturas de los cincuenta y sesenta ilustra algunas de las mejores obras del artista. Con sus colores vibrantes y sus formas menos rígidas, Personaje de 1956 recuerda trabajos de Paul Klee, a quien Gerzso en Suiza. También debe destacarse Paisaje griego de 1959, una pintura realizada cuando el artista regresó de un viaje a Grecia aquel mismo año. El empleo de una textura como la de arena confiere a la obra una cualidad telúrica que también está presente en algunas de las pinturas más pulidas del artista.
Además de pinturas, la muestra presenta algunas interesantes mixografías hechas recientemente en papel a mano: Meridional y Recinto, ambas de 1995. Haciendo uso de la textura veteada del papel, el artista da a las obras una cualidad biológica que subvierte la rigidez de sus formas precisas.
Entre sus últimos trabajos hay también varias esculturas en bronce, algunas de las cuales están directamente relacionadas con sus pinturas. En Constelación de 1989, Gerzso sobrepone diferentes planos creando una obra tridimensional que es un juego espacial intrincado y enigmático.
Las obras de Gerzso no son narrativas ni explícitas en su contenido. Sugieren más que describen. Es verdad que muchos de sus trabajos hablan del paisaje mexicano, pero parte del éxito de la exposición descansa en su habilidad de hacernos dar cuenta de que la producción de Gerzso trasciende la estrecha categorización de lugar.
NOTAS
1. Marie-Pierre Colle. Entrevista con Gunther Gerzso. Exposición del Cumpelaños No. 80 (Catálogo de la exposición). Nueva York: MaryAnne Martin Fine Art, 1995, p. 14.
2. Esta y todas las otras citas están tomadas de una entrevista personal con el artista (Nueva York, septiembre, 1995).
3. Ver Rita Eder, Gunther Gerzso, El esplendor de la muralla, México: Era, 1994, pp. 10-11.
4. Octavio Paz, Gerzso, "The ley Spark", Gerzso. Suiza: Ediciones del Griffon, 1983, p. 9.
ILONA KATZEW
