Edouard Duval-Carrié

Edouard Duval-Carrié. Vien Vien the Indian Spirit (detalle), 1995. Instalación. 200 x 150 cm. Cortesía: Gutiérrez Fine Arts, Miami.

Entrevistaene 1996 - mar 1996· Por Alanna Lockward

Edouard Duval-Carrié

Entrevista

Es lamentable la forma en que estas luminarias siempre son mezcladas con artistas menores bajo esa descuidada etiqueta "arte haitiano".

Alanna Locward: ¿Cómo se ha dado a conocer el arte haitiano?

Edouard Duval-Carrié: La manera en que se ha promovido al arte haitiano tiene que ver primeramente con lo que es el naïf, el arte de los campesinos que es maravilloso y se dejó afuera a los artistas que utilizaban un lenguaje más sofisticado, provenientes de la clase media. Ellos no eran tan fáciles de vender, entonces, los fueron dejando de lado, pero esto no significa que ellos no existen, ellos existen y creo que ha llegado el tiempo de que sean conocidos. Estos artistas estuvieron aislados y sin la oportunidad de ser expuestos internacionalmente.

AL: ¿Tú te consideras una víctima de esta clasificación?

EDC: Yo trato de escaparme de ella. Mi meta ha sido siempre perfeccionar mis técnicas y al hacerlo buscar ser muy serio. Pero creo que es irrelevante la tecnología aplicada al arte. Para mí lo que importa es lo que tú introduces en tu arte y el nivel de poesía que existe en el mismo.

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Edouard Duval-Carrié. Vien Vien the Indian Spirit, 1995. Instalación. 200 x 150 cm. Cortesía: Gutiérrez Fine Arts, Miami.

AL: Tu estilo era mucho más cáustico, ahora es un poco más accesible al gran público, lo que estás haciendo ahora es introducir este mundo de magia al público no africano, sin utilizar los lugares comunes de lo que se llama "arte haitiano".

EDC: Siento un gran respeto por los maestros del arte haitiano y sus logros. Ellos fueron mis mejores guías para escapar a lo que usted está llamando "terreno común" del arte haitiano. Pero todo mi trabajo evoluciona y espero que esto continúe. También espero tener siempre una relación directa y permanente con lo que me rodea. Evidentemente, los lugares en que he vivido han tenido una gran influencia en mi trabajo.

AL: Podrías ser un poco más específico, ¿qué fue primero, París o Haití?

EDC: Yo no empecé a pintar en Haití sino en Montreal. Por supuesto, estaba tratando de reencontrar mis raíces después de haber vivido mucho tiempo fuera del país. Uno vive en Haití en una sociedad, podríamos decir, arcaica y muy cerrada. Desde muy joven salí. Vivimos un tiempo en Puerto Rico y después estudié en la Universidad de Canadá; esto abrió mi percepción a un panorama más amplio del mundo. Pero mi interés fue mi país, tratar de entenderlo. Teniendo a mi disposición esta apertura perceptiva que trato de representar en mi trabajo, regreso a Haití y lo miro con ojos frescos, buscando comprenderlo.

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Edouard Duval-Carrié. Situation Inextricable, 1995. Óleo y acrílico sobre lienzo en marco de artista. 160 x 114 cm. Cortesía: Gutiérrez Fine Arts, Miami.

AL: ¿De qué manera ha influido en tu obra esa sociedad "arcaica y cerrada" a la que te refieres?

EDC: No sé si estoy siendo extremadamente optimista, pero después de 200 años de aislamiento total y especialmente después de esos terribles treinta años de terror del régimen de la familia Duvalier, uno espera que este triste estado de cosas haya finalmente terminado. Cuando yo hablo de una sociedad arcaica y cerrada, me refiero al proceso histórico bajo el cual obtuvimos nuestra independencia. En vez de haber significado una liberación total para la mayoría del pueblo haitiano, lo que ocurrió fue que los colonialistas fueron expulsados sólo para ser reemplazados por un sistema político local que era una pálida e inescrupulosa copia al carbón de la anterior. Hasta el presente.

AL: ¿Cómo describirías tú la realidad del medio artístico haitiano en función de los dos colonialismos culturales, el de Francia primero y el de los Estados Unidos luego?

EDC: Hay que conocer un poco la historia de esta isla. Debido a su contexto, a que somos negros, ha estado bastante aislada. Así que hemos vivido en una sociedad cerrada que apenas está evolucionando, con una oligarquía arcaica, un sistema social basado en la agricultura y esto creó este fenómeno que llamamos "arte haitiano".

AL: ¿Cómo describirías tú la influencia que ha tenido el boom de la pintura naïf haitiana en la región del Caribe?

EDC: Esta es una verdadera paradoja. La comercialización del arte haitiano tomó una forma que en última instancia no ha beneficiado a los artistas en general, beneficiando sólo a algunas personas, sobre todo a marchantes. Su relativo éxito no tuvo un impacto en los artistas mismos en su evolución. No creó ese espacio de libertad necesario para explorar nuevos caminos y definitivamente no fueron motivados en este sentido por sus representantes. Aún así, el arte popular haitiano ha tenido sus luminarias que crearon y crean obras con una poesía extraordinaria. Hasta cierto punto es un trabajo muy espontáneo y accesible y no estoy seguro de que los artistas y los amantes del arte hayan logrado captar el sentido real de este trabajo, lo que es lamentable. También es lamentable la forma en que estas luminarias siempre son mezcladas con artistas menores bajo la descuidada etiqueta del "arte haitiano". Yo creo que ya es tiempo de que se organicen retrospectivas de artistas como Héctor Hippolite o Rigaud Benoit, para que podamos ver la totalidad de su obra y la particularidad de su estética. Espero que cuando esto suceda, se abra paso a una visión del significado de ese momento de la pintura haitiana.

AL: ¿De dónde crees que viene la prodigiosa facilidad artesanal de la gente de tu país?

EDC: Es un país en que la carencia sufrida por la mayoría de las gentes es tal que deben ser más que inventivos sólo para sobrevivir. Aunado a esto está la religión, en la que creen, muy liberadora en el sentido de que es comunal y sustentadora de sus reclamos y es muy dulce porque es una religión que evoluciona minuto a minuto, no tiene cánones o dogmas. Esto les permite visualizar el cosmos de tantas maneras diferentes que junto con la necesidad de sobrevivir a una vida ,tan dura, crean un espacio en el que ellos pueden hacer lo que sea.

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Edouard Duval-Carrié. Le Barón en Haute de Forme, 1995. Óleo sobre lienzo en marco de artista. 80 x 80 cm. Cortesía: Gutiérrez Fine Arts, Miami.

AL: Esa religiosidad que describes sin cánones ni dogmas, ¿ha incidido en tu trabajo?

EDC: Sin entrar en un estudio exhaustivo de la religión del vudú, hay unos pocos puntos que considero relevantes por lo menos para mi arte. Los esclavos que hicieron de St. Domingué la joya principal del imperio francés no vinieron con las manos vacías como todo el mundo esperaba que hubiesen llegado. Ellos vinieron de todas partes de África, cada grupo con sus propias costumbres y creencias, que debían ser acopladas, haciendo de Haití el primer estado panafricano del mundo. También, tenían que integrar las creencias de sus patrones formando lo que en términos generales se conoce hoy como vudú. La primera condición del vudú es la de la tolerancia y la aceptación del otro con sus diferencias para conseguir una recuperación sistemática de ideas, conceptos, rituales y creencias que son puestos en juego para crear una religión muy dinámica. Otra característica es su reticencia para adoptar dogmas siendo producto de la ilustración en que la libertad era una consigna internacional que no se perdió en los esclavos. En esto hay una poesía profunda que en mí no ha desaparecido.

AL: ¿Quiénes son los auténticos naïf?

EDC: Yo no creo que ellos en verdad existan. Conocí bastantes artistas de la primera generación como Rigaud Benoit, Georges Liataud, escultor...

AL: ... a Castera Bazil...

EDC: Castera Bazil se había muerto ya cuando yo empecé a frecuentar el Centro de Arte. Pero todos estos artistas tenían un discurso bastante articulado y es una pena que nunca les hayan pedido que hablaran acerca de su arte y de la manera en que veían las cosas. Un tipo como Rigaud Benoit tenía un gran sentido del humor y una capacidad de abstracción conceptual que era una maravilla...

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Edouard Duval-Carrié. Nan Bo Luko, 1995. Óleo y acrílico sobre lienzo en marco de artista. 160 x 114 cm.

AL: ¿Fue un precursor de la figuración conceptual, o más bien un representante extraordinario del conceptualismo en la figuración?

EDC: Exactamente, él tenía una sensibilidad y un ojo para captar las situaciones que son propiamente haitianas y transmitirlas de una manera muy condensada. Era muy articulado y creer que era un naïf ridículo. Otro, como Jasmin Joseph, representó en su trabajo a la sociedad haitiana de una forma bastante cáustica, lo hizo utilizando animales de manera gráfica y sencilla y el mensaje era terrible a través de esos animales que parecen que están jugando, en realidad era un maestro de la metáfora. George Liataud era pura mano y sensibilidad. Calder le escribía y lo llevó a Estados Unidos para hacer un trabajo.

AL: Y en tu trabajo, ¿hacia dónde crees que vas?

EDC: Mi primera preocupación es lograr un nivel de poesía en mi arte. Quizá no sean grandes metas, pero para mí son esenciales dada la situación política y social de Haití. Yo creo que ese papel tiene que ser muy consciente en la cabeza de todo artista, quizá dentro de eso mi evolución me lleve hacia diferentes cosas.

Me interesa mucho el medio en sí mismo y hago mucha experimentación, a veces poniendo en peligro mi salud. Trato materiales diferentes, siento el afán de crear y jugar con el medio mismo, traer algo nuevo a ese medio, quizá. Pero yo creo que detrás de todo esto hay que tener una agenda que esté en relación con un público, en mi caso, mi público es el público haitiano a quien quiero mantener al tanto de mis experimentaciones.

AL: ¿Te ves convertido algún día en un artista conceptual que se dedique a hacer instalaciones de una gotita de agua en un vaso de cristal?

EDC: No creo que yo pueda llegar a conceptos tan áridos, pues he estado en contacto con el barroco por demasiado tiempo. El concepto de horror vacui me es muy familiar, pero tengo la esperanza que conforme evolucione purificaré mis visiones y llegaré al punto de decir mucho más con mucho menos. Digo que mi meta es con la poesía y para la poesía.

AL: ¿Has hecho alguna instalación alguna vez?

EDC: Sí, varias. Hice una en París, que era un monumento, y otra en México para el MARCO, que también era un monumento. No eran de un conceptualismo riguroso, más bien estaban al servicio de la imagen y del impacto que podían tener.

AL: ¿Qué te parece la renovación del interés por las instalaciones?

EDC: Es un medio muy interesante porque permite al artista salirse del cuadro y experimentar el espacio como plano y concepto, diciendo más con un nuevo medio, con nuevos soportes para el arte, o sea, al discurso del arte. La combinación de objetos es, al mismo tiempo, algo muy africano, creo que es un retorno a una cierta religiosidad porque cuando uno visita una iglesia la arquitectura nos habla de un concepto religioso, de objetos, de imágenes sagradas, este es un retorno que hacía mucha falta en este mundo.

AL: ¿Usted supone que es parte de una reevaluación del arte haitiano actual? ¿Cómo?

EDC: De la misma manera que Haití está pasando por cambios importantes en todos los niveles, también su producción artística está cambiando a grandes zancadas. Cómo me ubico yo mismo en esta configuración es algo que responderá el tiempo. Pero una cosa que sé es que mi consigna siempre ha sido evolucionar con mi trabajo con el propósito de llegar a un nivel más amplio y universal.

ALANNA LOCKWARD

Periodista dominicana que escribe para la página editorial de El Nuevo Herald y el suplemento cultural mensual "Atelier" del periódico El Siglo de República Dominicana.

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