Durante la primavera neoyorquina, Sotheby‘s sacó a la venta 13 obras de arte mexicano de la Fundación Internacional IBM. Los casi 8 millones de dólares que deparó este catálogo especial permitieron suponer que de alguna forma se había capeado la crisis, el efecto tequila, toda vez que sus resultados permitieron que un déficit de alrededor del 20% con relación a subastas recientes no se reflejara en la suma total de ventas. Esto también hizo posible que esta vez, la casa de York Avenue superara con creces a Christie's, su rival de Park Avenue. Sin tomar en cuenta el arte colonial o el precolombino, se llegó a un excelente total que rodeaba los 26 millones.
Hilando más delgado, habría que atribuir la diferencia a dos obras, que superaron la mítica marca de los tres millones, y las únicas en Sotheby 's en llegar a los siete dígitos. Uno era el publicitado Autorretrato con Chango y loro, óleo de Frida Kahlo de 1942 y escasos 55 x 43 cm, que estableció un nuevo récord con sus US$ 3.192.000 y el Baile de Tehuantepecde su marido Diego Rivera, de 1928, que a pesar de haber sido estimado más alto, se quedó corto en una paleta. Lo más llamativo fue comprobar que la demanda mexicana fue relevada, en el caso Kahlo, por un inesperado financista argentino, demostrando una vez más que este mercado cuenta con múltiples recursos.
Las otras obras de IBM no depararon sorpresas, aunque vale la pena destacar El flautista de Tamayo, una gran pieza que se fue por 855 mil, la Niña con caballo de Rivera y Juego de Niñas de Jesús Guerrero Galván (184 mil).

El atractivo de adquirir a Frida Kahlo no puede atribuirse sólo a su calidad o al hecho de haberse convertido en figura de culto del feminismo, sino también y desde una perspectiva de mercado, a la escasez de sus piezas y su esporádica aparición en subastas. Porque globalmente, Rivera sigue siendo el que depara mayores ingresos a las casas de remate. Christie s ubicó una espectacular naturaleza muerta de 1918 en millón y medio (a la postre el único lote que alcanzó allí las siete cifras) y un bello panel de 1915 titulado La grande reconstruction en 316 mil. Decepcionante fue en cambio el Retrato de Olga de Rufino Tamayo, que ilustraba la tapa del catálogo: un sorprendido y feliz comprador sé lo llevó por menos de la mitad del estimado promedio de 900 mil, casi el mismo monto al que subió Dos figuras (420 mil), un buen trabajo pero de menor monta, o en Sotheby's Carnavalesca, que superó a Olga con sus 453 mil. Allí mismo se vendió Familia en 332 mil y en 343 el hermoso Amigas de los pájaros del 81.

Del lado mexicano cabe reportar la consolidación de Toledo entre los artistas vivos más caros. Causó verdadera sorpresa en la sala que el lote 49 de Sotheby's (Toro echado) pasara al llegar a 290 mil, apenas 10 mil menos que el estimado inferior y un buen resultado. Se presentaron los consabidos gouaches en ambas casas, de calidad diversa, y siempre perseguidos por los coleccionistas como pequeñas joyas. Un repunte se notó también en las buenas piezas de Gerzso, por ejemplo Paisaje, que de un promedio estimado de 60 pasó a 151 mil, o Azul-amarillo-rojo que de 20 subió a 33, ambas en Sotheby 's. En Christie s, una balinesa de Covarrubias de apenas 50 x 36 cm superó los 50 mil.

Otro punto alto fueron las obras de los modernistas cubanos, por su calidad y su desempeño. En York Avenue se esperaba con ansiedad la salida de Mujer peinando a su amante, un óleo espectacular de Cundo Bermúdez del 45 que fue arduamente disputado empezando en 50 hasta ser adquirido por 343 mil. Christie's no se quedó atrás y pasó los 350 mil con una gran pieza de Mario Carreño llamada Desnudo con mangos (en Sotheby's el Drum de este artista llegó a 233 mil). Estos dos nombres se consolidan como los llamados a escoltara Lam en las cotizaciones, junto con Mariano Rodríguez. Desgraciadamente no pudimos saber cómo se iba a comportar la demanda frente a su Mujer con gallo del 41, que fue retirado en Sotheby's, mientras Comadres, se vendió en 112 mil por debajo de lo previsto en Park Avenue. Fue allí donde se ofrecieron las mejores piezas del maestro Lam: pasó lamentablemente Ritos secretos un buen lienzo del 50 y Le Sacré, tela del 45 que en algún momento perteneció a la colección de Ronald Pemrose. Otra buena oportunidad desaprovechada fue La plume verte del 55. En Sotheby's se vendieron otras dos buenas obras Abalocha del 64 (123,500) e Icidans la terre, este último un óleo del 55 que en 96 mil fue una excelente compra.
Entre los maestros de otras latitudes causó júbilo que Composition que universelle en blanc et noir de Torres-García llegara en Christie's a flamantes 937 mil, lo que favoreció el resultado de otras obras menores como Paisaje de Nueva York, los Tres juguetes o Constructivo con figura extraña, que en Sotheby 's alcanzó más de 210 mil. Una pieza que personalmente llamó mi atención fue La maja de Armando Reverán, que cambió de dueño por escasos 45 mil. Las selvas de Armando Morales corrieron con poca suerte, si tomamos en cuenta la efervescencia que ha causado este artista. Selva tropical I se fue por algo menos del estimado en Christie 's y en la otra casa se quedó un hermoso Forêt Tropicale, esto corrobora que sus precios máximos en realidad son vigentes para obras en que aparezca figura humana y algún rastro acuático. Por ejemplo, Ordeal, tela de 160 x 130 cm. que se fue en 184 mil (aún así, una oportunidad) en Sotheby's, pero sobre todo Dos figuras y observatorio astronómico proveniente de una colección de Guayaquil y que pasó en Park de 120 mil estimado promedio a 206 mil.

En cuanto a Roberto Matta, se ofreció en Christie's un óleo Sans titre del 39, excelente obra que se fue por casi 300 mil, mientras una pieza elaborada diez años después y de poco menos del doble de tamaño (89 x 117 cm) se iba en 184 mil y La promenade de Venus del 66, de 2 x 4 m no encontraba quien ofreciera más de 135 mil. La relación se mantuvo en Sotheby 's, donde una pieza del 44, algo mayor que Sans titre y titulada Las manzanas de Cézanne, cambió de manos por apenas 100 mil, mientras pasaban los excelentes Linkof contradiction del 54 y La femme affamée del 45 estimada en más de 400 mil.
Zúñiga, en general, mantuvo su comportamiento habitual. No se ofreció nada impactante de Claudio Bravo y Fernando Botero sigue sufriendo los perjuicios de un exceso de oferta. No se ha podido detener su caída, y no se puede confiar en que la endeble demanda colombiana cambie la situación. Acaso la razón sea que el mercado de este país es muy independiente y no cree en subastas, razón que explicaría que la mayoría de los Obregones ofrecidos se hayan quedado en precios muy por debajo de los tranzados localmente.

La casi totalidad de las ventas se concentró en lo que podríamos llamar arte moderno, mientras el arte contemporáneo tuvo resultados más bien decepcionantes. Esto demuestra que la situación económica ha llevado a los compradores a sacrificar rendimiento a cambio de minimizar el riesgo, rasgo que diferencia estos dos mercados. Habría que resaltar al uruguayo Ignacio Iturria, que en Christie's alcanzó el precio histórico de 57,500. También con precio récord se vendió Milestone, lienzo del argentino Guillermo Conte que rozó los 20 mil en York Avenue.
Larraz se acerca a la barrera de los 100 mil, mientras Tomás Sánchez mantuvo sus precios. Lo mismo ocurre con la colombiana Ana Mercedes Hoyos, que ronda los 30 y 40 mil, según el formato. El guatemalteco Elmar Rojas se muestra irregular en el rango de 20 a 30 mil.
En mi criterio, lo más lamentable fue que se quedara Marienplatz, una pieza espectacular de Kuitca proveniente del acopio de Anina Nosei, obra tal vez muy fuerte para el comprador común, pero ideal para una colección de peso. Me parece que esto refleja en cierta forma la cautela que se ha apoderado del ambiente de las subastas latinoamericanas, que no siempre favorece la calidad de lo ofrecido, sino su liquidez. Me parece que próximamente asistiremos a una reducción del volumen de los catálogos, pero a un aumento en la selectividad de la oferta, cambio muy provechoso a la profesionalización del aún incipiente coleccionismo latinoamericano.
KLAUS STEINMETZ
Crítico de arte costarricense. Gerente Editorial de ArtNexus.

