Exposición Individualoct 1995 - dic 1995· Por Anita Tapias

Manuel Pérez

Galería UNO

La Galería UNO presentó recientemente una muestra individual de Manuel Pérez. Bajo el título de Revelaciones, la exposición reunió un número importante de trabajos realizados entre 1994 y 1995. Continuando la investigación iniciada hace varios años sobre los símbolos de la cristiandad, el artista nos presenta una serie de óleos sobre tela, que agrupan artículos de la fe católica, como lo son el Santo Grial —vaso sagrado usado por Jesús en la Santa Cena—, el pez —primer símbolo cristiano—, la cruz—máxima insignia del cristianismo—, el corazón de Jesús — como una de las tantas advocaciones cristianas— y la flor de lis —emblema heráldico distintivo de la realeza francesa— Este grupo de símbolos no persiguen en forma alguna catequizar ni son parte de un exorcismo. 

Exposición Individual: Manuel Pérez — imagen 1
Manuel Pérez. Florilegum. 1995.110 x 170 cm. Óleo sobre tela.

Muy por el contrario, lo que aquí presenciamos es la descontextualización de una simbología que en la cultura cristiana tiene gran significación. Manuel Pérez se apropia de estas imágenes y crea sus propias combinaciones. Así en el más puro estilo de los escudos de armas y sus blasones —originarios de la alta edad media— encontramos en estas obras una búsqueda muy personal, alejada de cualquier semejanza con el tradicional retablo o cualquier otra imagen cristiana y mucho menos a los blasones de un Estado, ciudad o familia. ¿Qué tomó entonces Pérez de estos símbolos? Su valor estético per se. Y de la heráldica toma también algunos elementos, así como la significación de los colores empleados— azul, arena, púrpura, naranja, oro y plata—, los cuales imprimen al conjunto una atmósfera sobrecogedora y subyugante que nos remiten a otro tiempo, a otro espacio, sin que por ello pierdan su contemporaneidad. Vemos así, cómo el color se pliega a las exigencias del creador; el color está en nosotros decía Newton, si a esta frase agregamos la reflexión hecha por Osvaldo López Chuhurra, quien nos dice que cuando el hombre entra en diálogo con ese elemento físico (el color), inmediatamente se apodera de él para transformarlo en un vehículo de su expresividad1; el artista no hace sino reafirmar la importancia del color como elemento plástico y como recurso de primer orden. Las obras de Manuel Pérez producen una sensación envolvente, estamos frente a un objeto atemporal, desgastado, inútil, pero con una gran calidad plástica. La composición de las obras está regida por una retícula que se divide en rectángulos o en cuadrados. El ritmo de la composición se ve reforzado por la colocación, en cada uno de los recuadros, de los elementos antes señalados: la cruz, el Santo Grial, la flor de lis, etc. Esta combinación de elementos podría elevarse al infinito, sin que por ello pierda su carga emotiva.

La muestra, que clausuró el pasado 15 de julio, contó con un catálogo que recoge una entrevista hecha al artista por Graziana La Roca y en la cual constatamos una serie de consideraciones muy importantes que hace Manuel Pérez sobre la crítica, el público y el trabajo de taller.

NOTA

1. Osvaldo López Chuhurra. Estética de los elementos plásticos. Editorial Labor SA, 1971. Barcelona, España, pp.155.

ANITA TAPIAS

Manuel Pérez, por Anita Tapias | artnexus