Con el sugestivo título de La escritura de Dios, tomado de un texto de Jorge Luis Borges, el artista cubano José "Pepe" Franco (1958) ha presentado en la Fundación del Banco Patricios una muestra de sus trabajos más recientes. Este joven artista no es un desconocido para el público argentino ya que desde hace seis años su imagen ha participado en diversas muestras colectivas. Y es quizá un hecho de interés observar cómo desde sus primeros trabajos presentados en Buenos Aires ha ido sumando a su iconografía elementos que generan un renovado interés.

El tema de los animales en los que lograba una integración entre el color y el relieve-collage, por el uso de pieles y plumas, lo revela como un pintor con un dominio del oficio destacable. En los trabajos presentados estas cualidades se ven sostenidas y hace extensivas a la serie de dibujos realizados en tinta sumí.
A la representación de la naturaleza por medio de la imagen de lo animal o de insectos se le suman como una oposición los circuitos eléctricos, que tienen a su vez en la figura humana, metamorfoseada, el tercer elemento con el cual José Franco se formula los interrogantes sobre lo humano.
Peces, tortugas, rinocerontes e insectos variados se integran a una figura humana surcada por circuitos eléctricos. Lo dramático atemperado se ve entremezclado con lo fantástico. Lo táctil se ve confundido con un volumen ambiguo. Buenos ejemplos pueden ser Rinoceronte u Ojo de pez, ambos realizados en acrílico. Sus dibujos se pueden ejemplificar con Interferencia realizado, en tinta sumí sobre papel hecho a mano.
ALBERTO COLLAZO
