Exposición Individualoct 1995 - dic 1995· Por Ivonne Pini

Jim Amaral

Galería El Museo

Recorrer la última exposición de Amaral supone reencontrarse con el peculiar mundo que puebla sus creaciones. Mundo reflexivo en el que se corporizan sus vivencias, sus obsesiones, su manera de sentir el entorno. No ha sido ni es fácil encasillar su trabajo en una tendencia artística demasiado determinada. En su amplia y diversa producción, le ha interesado apropiarse de lo bidimensional o de lo tridimensional para desarrollar una propuesta en la que prima una sensibilidad plástica que se vale—según el momento y la necesidad—de formas y espacios diferentes. Profundo conocedor de técnicas y materiales, las esculturas exhibidas en El Museo fueron realizadas en bronce, mediante el procedimiento de la cera perdida, jugando con las alternativas cromáticas que la intervención con materiales diversos le permite. En esa ambigüedad buscada en el uso de los recursos técnicos, Amaral se involucra con un mundo que parte de la mitología griega para crear sus mitologías particulares. No es nada casual que figuras tan significativas como sus Tiresias de 1983, se reelaboren bajo otros códigos. Tiresias, quien cegado por los dioses podía seguir viendo el futuro, vuelve a percibirse en esas figuras metamorfoseadas con alas, con ruedas, con amarres, con puertas que cierran herméticamente su interior. Pese a esas limitaciones buscan actuar, buscan librarse de sus ataduras, se ocultan pero también anhelan la libertad.

Exposición Individual: Jim Amaral — imagen 1
Jim Amaral. Mujer con puertas, 1994. Bronce. Edición 1 / 1.98 x 40 x 39 cm.

Y la obra resultante no es un objeto fácilmente reconocible, invita a pensar, no le resuelve los problemas al espectador, se los plantea para que sea él quien juegue con la imaginación, para que no sienta el alivio de que en lo que vé, todo está resuelto.

Frente a sus actuales esculturas esta aseveración se hace más enfática. Su concepción del artista como problematizador, como creador de conciencia, se vislumbra en estas figuras sin rostro, cerradas. Parecen querer protegerse de lo que las rodea, de un espacio hostil que genera miedo y que invita al encierro. Y la máscara ayuda a esconderse, a no mostrarse tal cual se es, a actuar. En la muestra su Mujer rota y su Mujer con brazo continuo, lo ejemplifican.

Amaral insiste en su particular visión del mundo en el que se mezclan las formas poéticas con la agresión, el placer con el dolor, apelando a la sensualidad, a los sentidos, argumento que con insistencia ha utilizado a lo largo de su trayectoria.

En el entorno de violencia cotidiana, de falta de identidad, de pérdida de espacios de reflexión que caracterizan a las grandes ciudades, surgen estas figuras que oscilan entre volverse impenetrables, protegerse de la agresión exterior, pero sin dejar de ser, luchando por su espacio, por su derecho a seguir existiendo.

IVONNE PINI

Jim Amaral, por Ivonne Pini | artnexus