FIA ’95

Luiz González Palma. La muerte de los sueños 1994. 76 x 51 cm. Galería D'Museo.

Feriaoct 1995 - dic 1995· Por Eliseo Sierra

FIA ’95

Del 15 al 10 de julio se llevó a cabo la IV Feria Iberoamericana del Arte (FIA). 33 galerías provenientes de Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, España, México, Santo Domingo, Suiza y Venezuela. Como todo un éxito calificó la prensa local la edición de este año, lo que de alguna manera queda confirmado por la asistencia masiva de público: de acuerdo con la misma fuente, se duplicó el número de visitantes del año pasado. Sólo un intenso trabajo de coordinación y atinada promoción, por parte de sus organizadores, hace posible este logro, y suponemos que esa alta concurrencia repercutió también sobre el nivel de las ventas, trasfondo esencial de estos eventos. Aún cuando Ana Josefina Vicentini de Castillo—una de sus organizadoras—comentó que: "lo más importante no es mercadear el arte, a pesar de ser un elemento de peso, lo verdaderamente trascendente es... Hacer de la feria un punto de referencia del ámbito artístico en Latinoamérica, donde público, galeristas y coleccionistas tengan una base desde la cual mostrar y confrontar la plástica contemporánea".

FIA va camino a su institucionalización en el mercado cultural venezolano, y desde luego, su aspiración es hacerse de un espacio importante dentro de los desterritorializados circuitos comerciales del arte internacional. Los homenajeados de este año; el maestro venezolano Carlos Cruz-Diez (representado individualmente por la Galería graphic CB2, de Caracas) de larga trayectoria en el ámbito de la tendencia óptico-constructivista, y el reconocido fotógrafo guatemalteco Luis González Palma (Galería D’Museo, también de Venezuela), quien mediante el recurso posmoderno de la hibridación de técnicas reinterpreta nostálgicamente, dentro de un contexto religioso, la Imagen de la mujer mestiza.

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Carlos Cruz Diez. Feria de Caracas. Galería Graphic CB/2.

Pese de la indiscriminada profusión de galerías y obras de calidades tremendamente desiguales, se sostienen aquellos stands que, con las cualidades de sus obras, procuran ofrecer una visión más o menos coherente del desarrollo de algunos de sus artistas, o bien, una noción de contemporaneidad. Lamentablemente, estos son los menos frecuentes. El afanado interés de los organizadores de convertir esta feria en una referencia significativa dentro del marco de ferias internacionales, precisa una selección más rigurosa, no en términos de cantidad, sino de calidad. Paradójicamente, es allí donde radica su potencial expansivo.

Entre las galerías que ofertaron las mejores propuestas encontramos la Camargo Vilaça (Brasil), uno de los stands más interesantes. Y en este sentido, la selección de obras expuestas respondía, salvando las limitaciones de espacio, a criterios de curaduría. De un sutil sensualismo en el manejo de los elementos formales (especialmente la línea, elemento unificador de todo el stand), se presiente la huella de la tradición concreta, pero siempre transitando los caminos híbridos hacia el conceptualismo. Desde los arabescos lineales de Daniel Senise en pintura, pasando por la corporeidad casi de Leda Catunda, el elemento estructural de José Damasceno, así como el enorme bordado de Ernesto Neto que se desarrollaba sobre el suelo del stand. La nómina se ampliaba con artistas provenientes de otros países como el neoconceptualista venezolano J.A. Hernández-Diez, y el pintor argentino Fabián Marcacciu, quién retornando a la literalidad de la pintura-pintura, aislando cínicamente sus componentes, re-mostrándolos yuxtapuestos de tal forma que pareciera un irónico catálogo pop de los diversos códigos formales del expresionismo abstracto norteamericano.

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Julián Trigo. Sem Título 1994. Carvão e Óleo S/tela. Galería Thomas Cohn Arte Contemporáneo Foto: João Bosco. 147 x 198 cm.

Otro tanto podríamos decir de la Jacob Karpio Atma Gallery-Arte Contemporáneo (Costa Rica). Exhibiendo algunos de los artistas más cotizados del momento, con obras en su mayoría pictóricas de tendencia abstracta, pero con trasfondo definitivamente conceptual. Destacaban las piezas de Peter Halley y Lydia Dona (EE. UU.), así como las de Luis Barba y Eugenio Cano (España). Asimismo pudimos contemplar el primitivo gráfismo Nilográfico de Carlos Capelán (Uruguay), y un encapsulado de pequeño formato de Paloma Navarez (España). Al frente, otra importante galería: la Thomas Cohn-Arte Contemporánea, con muestras individuales de Daniel Senise y Moico Yaker (Brasil), complementadas con obras de otros artistas latinoamericanos, Guillermo Kuitca (Argentina), y una de las piezas conceptual y gráficamente más bellas de toda la feria Animales turistas, del cubano José Bedia. Como novedad, una pintura del joven argentino Julián Trigo (proveniente del taller de Kuitca), quién dibuja cándida y al mismo tiempo mórbidamente perversas escenas infantiles. Otro espacio importante de la feria lo constituyó la Galería Kaj Forsblom (Suiza), la cual mostró un grupo de excelentes y muy representativas pinturas del artista español Antonio Saura. Fechados entre 1962 y 1963, nos confrontan con la fuerte carga emocional de su abstraccionismo gestual. Adicionalmente exhibía algunas pinturas de maestros pilares del arte moderno como Picasso (también con un conjunto de platos), Miró (España), y un bello dibujo de Marc Chagall (Rusia), experiencia refrescante el poder contemplarlas. Se nutría esta sección con obras de los españoles Antoni Tàpies y Eduardo Chillida, así como con una excepcional pieza cinética—inicios de los años 60—del maestro venezolano Jesús Soto, a través de la cual se acercaba sensiblemente a la corriente informalista.

Otras galerías se decidieron por la estrategia de exponer uno o dos artistas, pero con amplias muestras individuales.

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Laura Anderson B. Hoja c¡ue tímidamente descansa 1995. Madera, aluminio, peluche. 16.5 x 27 x 7.5 cm. Galería Ramis Barquet. Foto: Edwin Lynch.

Lo que desde luego ofreció la posibilidad de una mejor lectura de sus obras. Entre ellas destacaron la Galería Altamira (Venezuela), con la siempre renovada geometría sensible de otro maestro contemporáneo del arte venezolano Manuel Quintana Castillo; Praxis Internacional (Argentina); la Galería Grupo Li (Venezuela) con pinturas del venezolano Julio Pacheco Rivas, cuyas fantásticas arquitecturas adquieren aquí una extraña condición, no sólo objetual, sino doméstica; y, finalmente, la Galería Ramis Barquet (México), con pinturas del joven mexicano Ray Smith, quién exhibió unos extraños y solitarios animales sobre los cuales se impone brutalmente, con un concentrado expresionismo, la figuración de desproporcionados animales. No podemos dejar de mencionar algunas obras significativas que, sin embargo, perdían fuerza dentro del desfavorable contexto que las rodeaba. Las piezas de carácter objetual de Eugenio Espinoza—uno de los más talentosos artistas contemporáneos venezolanos—, representado en esta ocasión por la Galería D’Museo (Venezuela); pertenecientes a su serie Linea Blanca, incorpora elementos de la cultura pop, de los mass media, de la artesanía popular, entre otros, para recomponer a través de ellos un sarcástico—a ratos desgarrador discurso neoconceptual. De igual manera, una bella pintura (1947) del maestro venezolano Alejandro Otero, perteneciente a su serie Las cafeteras (1946-1948), antecedente de la abstracción y que constituye una de las obras verdaderamente fundacionales de la modernidad plástica venezolana (Galería San Francisco, Venezuela).

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Paloma Navares. Eva 1994. Fotografía en tubo. 200 x 20 x 20. Jacob Karpio Atma Gallery.

Foto FIA y Tecno Fia son dos espacios por cuenta y riesgo de la feria que buscan apoyar y difundir proyectos en fotografía, video, informática etc. Foto FIA 95 presentó Dos visiones de la fotografía Contemporánea en Venezuela. La primera alude a trabajos con una carga supuestamente más conceptual, que utiliza la fotografía simplemente como recurso: del grupo destacaron las piezas de Alexander Apóstol y Mauricio Lupini; la segunda incluye trabajos de fotografía documental y fotografía intervenida: las imágenes de Esso Álvarez y Édgar Moreno, las más consistentes. Sin embargo, creemos que este tipo de criterios clasificatorios es un tanto maniqueo, y más que ayudar a la comprensión del proceso fotográfico contemporáneo venezolano, crea perjudiciales confusiones. Tecno FIA 95, por otra parte, contó con la participación de Nan González (video), Rolando Peña y Pedro Morales (expresiones digitales). Dado el carácter particular de estas obras, y a pesar del esfuerzo de los organizadores, es necesario que un espacio como éste goce de cierto aislamiento que permita un mejor acercamiento, y no se diluyan en el bullicioso y alegre espíritu de la feria.

Como todos los años FIA 95 contó con una sección de publicaciones, en la que se encontraban presentes importantes revistas como Lápiz (España), Arte al Día (Argentina) y, desde luego, ArtNexus de Colombia.

ELISEO SIERRA

Crítico de arte venezolano, reside en Caracas.

FIA ’95, por Eliseo Sierra | artnexus