Exposición Individualoct 1995 - dic 1995· Por José Antonio Pérez Ruiz

Enrique Rentas

Galería Prinardi

Galería Prinardi en San Juan de Puerto Rico cuenta entre sus artistas con Enrique Rentas, quien desarrolla pinturas donde se empeña en traducir las reacciones afectivas que le invaden al momento de efectuar su labor. Por eso pueden coincidir en muchos de sus lienzos ritmos transmisores de sus sentimientos. En esos cuadros se registran reacciones que al acoplarse sobre el soporte se convierten en un diario íntimo. Se advierten en ellas cómo las intenciones iniciales trascienden hasta alcanzar dimensiones que le llevan a explorar en esas áreas del recuerdo donde se mantienen los hitos peculiares que influyen sobre la vida. Una vez el pintor inicia su faena, se entrega a dar respuesta a esas voces internas que dirigen los impulsos creativos.#img
Los brochazos de Rentas originan un tejido orgánico cuyo entramado evidencia cuánto disfruta sus experimentos teóricos. Trenza una serie de luces que proveen espacios apropiados para alojar unas presencias concebidas como espirales que generan la idea de posarse incisivamente sobre el observador. Se tornan en miradas profundas que se ahondan con el movimiento en forma de caracol. Ese recurso ayuda a dar un efecto de penetración como si se tratara de las estrías de un tornillo que se adelanta sobre el espacio que separa la pintura del contemplador. El artista se encuentra en un nivel desde el cual puede comenzar a desarrollar los recursos que le permiten exteriorizar sus inquietudes. Captamos en los trabajos actuales un esfuerzo para convertirse en voz independiente dentro de una corriente que ha tenido distinguidos representantes como Wifredo Lam. En su caso el buen manejo de las técnicas serigráficas, aprendidas bajo la tutela de José Rosa, le ha llevado a perfeccionar su pintura. Considera que estos procedimientos le sirven de herramientas para encubrir parcialmente formas que ulteriormente se develarán. De momento deja al descubierto ciertos detalles que desea sean vistos. En otras palabras, hace presente varios elementos de cuanto yace en el interior de sus óleos a fin de mantener motivado a quienes deseen analizar su producción. Al estudiar sus trabajos se hará necesario regresar al cabo de un período, pues la química de los componentes pictóricos al asociarse con el paso del tiempo permitirán emigraciones de lo radicado en el interior hacia la superficie.
Enrique Rentas convoca factores impresos en la personalidad del latinoamericano a través de generaciones desaparecidas que pueblan el inconsciente colectivo. Las mismas se evidencian al exponerlas como si se tratara de sedimentos arqueológicos a los cuales les confiere actualidad. De hecho todo aquello que sirve de coyuntura para enlazar lo remoto con el hoy, aún cuando haya permanecido oculto durante milenios con coetaneidad en la mente de quienes los interpretan. Al ocurrir conmueven el organigrama cultural y develan aspectos significativos en la concatenación vivencial de la cual se proviene. Cuando aparecen eslabones desconocidos se tornan importantísimos por tratarse de información nueva que se incorpora al fluir normal del saber.
Para Enrique Rentas, pintar es una necesidad tan importante como las fisiológicas. Por tanto, el arte es parte de su vida.
A través de ella ponen en funciones su libertad. Su agenda vital, la ha transformado en un programa de cumplimiento donde cada pieza generada por su autoría se convierte en un registro del acontecer.
JOSÉ ANTONIO PÉREZ RUIZ

Exposición Individual: Enrique Rentas — imagen 1
Enrique Rentas. Abstracción, 1995. Óleo sobre lienzo. Cortesía: Galería Prinardi.
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