Erfurt está localizada aproximadamente en el centro de Alemania. Es la capital del estado de Turingia que pertenecía a la RDA antes de la reunificación. Desde 1974 se organizaba allí una Cuatrienal de las artes manuales de los países socialistas. Cuando desaparecieron estas exposiciones se aprovechó la estructura del Proyecto Configura, para desarrollar una oficina de exposiciones con un nuevo concepto en el año 1990. Conservando el ritmo de cuatro años, se organiza hoy una gran exposición internacional, mientras en el tiempo restante se llevan a cabo proyectos expositivos experimentales poco convencionales.
Romper con limitaciones de todo tipo es parte del concepto de Configura 2. La primera gran exposición en 1991, Configura 1, convocó a 22 países de Europa y a Cuba (último gesto de cortesía al invitado permanente de cuatrienales pasadas) en tomo al concepto de "la creación artística en el límite entre artes manuales y artes libres." Se trataba todavía de la cuestión del intercambio este-oeste en Europa. Configura 2 tuvo una concepción mucho más amplia. Entre el 10 de junio y el 10 de septiembre de 1995 se mostraron 160 obras de 135 artistas de nueve países: Egipto, Brasil, China, India, Grecia, México, Nigeria, Rusia y Estados Unidos. Además, 450 objetos cotidianos, 50 de cada país. Tras esta selección está la idea de que se han escogido los centros de irradiación cultural y civilizatoria. De hecho, el interés de los directores artísticos, Peter Moller y Detlef Pilz, era evitar las delimitaciones de la práctica expositiva occidental derivadas de una perspectiva centrada en Estados Unidos y Europa proponiendo un "diálogo de culturas" basado en una total igualdad de condiciones. Sin embargo, al anunciar que su meta era realizar una muestra internacional del rango de la documenta de Kassel o la Bienal de Venecia, sucumbieron desde el principio a una ilusión. Alcanzar una aceptación semejante a la de las instituciones establecidas en el marco del circuito artístico basado aún hoy en la jerarquía del oeste, desde una posición periférica y con el concepto expresado, es prácticamente imposible. Aún así, se hubieran podido aprovechar mejor los mecanismos existentes para hacer de Configura 2 un acontecimiento de gran relevancia. En este sentido se perdió una gran oportunidad.

Ciertamente, la exposición hubiera merecido una mayor atención. Con la ayuda de co-curadores no solamente se logró un conjunto de obras interesantes, sino también una particular presentación de arte en el contexto de una organización temática que conformaba su estructura conceptual. Cada módulo se remitió a un lugar expositivo diferente. Todos ellos muy cerca, del centro de la ciudad, en la zona medieval, que contribuía con su especial ambientación a la inolvidable apariencia de Configura 2.
En diferentes puntos del centro se construyeron edificios temporales con grandes ventanas pero completamente cerrados. En ellos, un artista de cada uno de los países participantes ejecutó un "altar de las culturas". El mexicano Felipe Ehrenberg hizo referencia en su instalación al tzompantli, las varillas de madera con cráneos de guerreros caídos que colgaban en los lugares sagrados de los mexicas. En el "altar" de Antonio Dias de Brasil, que llevaba el título Todos los colores del hombre, colgaban recipientes hechos de vidrio de Turingia en forma de penes que el artista llenó con lámina de oro, agua, pigmentos y vino. La sección Valores asegurados se encontraba en la Galería am Fischmarkt, una casa renacentista reconstruida y el punto de exposiciones más importante de la ciudad. Aquí la intención de los directores artísticos era presentar valores comunmente aceptados y definitorios de la identidad de las diversas culturas. El brasileño Antonio Manuel da Silva Oliveira mostró el trabajo más convincente en este segmento: la instalación O Fantasma compuesta por alrededor de 900 piezas de carbón que colgaban del techo y una foto del "fantasma", a la que uno llegaba después de atravesar por entre las piezas de carbón. Se formaba un estado de indefinición entre estática y movimiento, entre poder y levedad. El aporte mexicano estuvo compuesto por fotos de Lourdes Grobet y un dibujo de Naum Zenil, referidos a la presencia de la máscara en la cultura mexicana y en la vida diaria en ese país.

Otro tema se titulaba La mesa cubierta. En las ruinas de una iglesia y a cielo abierto estaban las nueve obras, que se referían a la idea de la mesa como lugar que vincula el comer y el beber con la comunicación. El mexicano residente en Milán Ray- mundo Sesma, creó una interpretación de la mesa de la última cena, que está por enterrarse. Es un símil de colapso del convivio y estar comunitario de los seres humanos entre sí, en una sociedad contemporánea organizada cada vez más de manera racional y utilitaria. Cecilia de Medeiros, brasileña residente en Colonia, construyó una "mesa" con barro y pasto, que daba la impresión de un trozo de tierra levantado. Se trata de una idea que encontró en una cita de T.S. Eliot. Su quintaesencia sería: lo que sea que busquemos, al final nos encontramos siempre al principio.
El espacio expositivo más impresionante de Configura 2 se hallaba en el Felsenkeller en la Plaza de la Catedral. Al pie de la colina sobre la que la Catedral Gótica y la Iglesia de Severo conforman una unidad edilicia imponente, una escalera conduce a una cúpula doble con una atmósfera altamente dramática. Allí se mostraron esculturas, objetos, instalaciones y videos que presentaban de diversas maneras La imagen del hombre. Se trata de un largo corredor con grandes nichos como capillas laterales, en cada una de las cuales se mostró un trabajo. Esto contribuyó en la mayoría de los casos a la fuerza expresiva del arte. En algunos, las piezas fueron superadas por la imponencia de la construcción. Aquí se presentaron obras de los brasileños Farnese Andrade Neto, Jorge Barrao y Betty Leirner. De México estaban los Torsos de levadura de Mónica Castillo, esculturas de Sergio Hernández, Manuel Marín, Adolfo Riestra y Reinaldo Velásquez. Germán Véngas mostró un gran relieve en madera y Marta Palau máscaras de papel amate.

Otro sitio espectacular era la casa Zum güldenen Krönbachken, cuya historia se puede seguir hasta el siglo XII. En un amplio patio estaban agrupados varios edificios en los que se hallaba la parte de la exposición titulada La magia de las cosas. Esta estaba compuesta por readymades, esculturas, instalaciones y otras obras tridimensionales que involucran objetos cotidianos o funciones de uso de estos, reflejadas o al menos sugeridas artísticamente. La idea de los organizadores, en este segmento, era transmitir hasta qué punto hoy en día la comunicación ocurre a través de objetos. Se trataba de aproximadamente 100 obras. Entre ellas las de los brasileños Farnese Andrade Neto, Cecilia de Medeiros, Alex Fleming, Betty Leirner, Cristina María Pape, Lygia Pape y Luciano Vinhosa Simão, así como los mexicanos Eduardo Abaroa, Mónica
Castillo, Abraham Cruzvillegas, Helen Escobedo, Humberto del Olmo, Damián Ortega, Marta Palau, Néstor Quiñones, Sofía Taboas, Eloy Tarcisio y Francisco Toledo.
Configura 2 tenía algo muy especial que ofrecer en la última parte de la exposición, llamada Señales de vida. En el Museo Anger, entre las esculturas góticas de la sala de Fayense y el espacio rococó, se ubicaron en pedestales iguales 50 objetos de la vida diaria de cada uno de los 9 países, pertenecientes a personas y familias de diverso origen social. En general se puede leer un corto texto del propietario, en el que este aclaraba por qué habían escogido justamente este objeto y qué significado tienen en su vida diaria. Así se consiguió un mosaico de auténticos testimonios de concepciones y formas de vida de los diferentes espacios culturales.
GERHARD HAUPT
Crítico de arte alemán. Reside en Berlín.

