Exposición Individualjul 1995 - sept 1995· Por Darío Ruiz Gómez

Ronny Vayda

Parque de San Antonio

En Medellín, gracias a un largo e intenso debate sobre el espacio público, se ha logrado conseguir que lo que antes fue un simple trámite burocrático en la concesión del diseño de un parque, de una vía importante, de unas esculturas, se ubique como un trámite donde el consenso ciudadano cuenta de manera fundamental. Y esto como algo ya consagrado en el estatuto municipal, con tal de enfrentar así el alocado frenesí de "inauguraciones" de obras públicas con el único objetivo de ganar imagen con fines políticos.

El parque de San Antonio se planteó en el espacio vacío de lo que fue un centro histórico arrasado sin contemplación alguna y que durante años estuvo ahí como cementerio de automóviles. El concurso tuvo una convocatoria donde el reglamento fue muy ambiguo, pues se hablaba de un necesario "pulmón verde" para la ciudad. El proyecto ganador de Juan José Escobar y Cia. planteaba una hermosa plaza dura con unas estructuras circundantes que enmarcaban plenamente un espacio público necesario para diversas actividades musicales, políticas, religiosas, ya que con la destrucción de la Plaza de Cisneros la ciudad carecía de un tipo de escenario como este.

Exposición Individual: Ronny Vayda — imagen 1
Ronny Vayda. La puerta de San Antonio. 1995. Acero carbón. 9 x 8,20 x 5,80 metros. Foto: Oscar Botero.

Pero del trecho al hecho hay mucha distancia y en Colombia vemos cada día la distancia lastimosa que se da entre una propuesta gráfica y una realidad material pésima. Esto pasó con el parque de San Antonio: hacerlo "rentable" llevó a colocarle en la estructura que da sobre la vieja calle de Junín unos receptáculos para el uso de pequeños almacenes, lo que llevó a una confusión semántica. ¿Cuál era el contenido posible de un espacio que además negaba la vida circundante, la relación con esa vieja calle, con la cercana y vital plazuela de San Ignacio? Las esculturas de Botero con el marcado carácter de múltiple y no de original aportaron, sin embargo, un elemento visual bastante interesante pero sin la contundencia visual y sobre todo conceptual de su famosa Gorda.

¿Cómo plantear un espacio público sin considerar al actor que va a legitimarlo? El parque tenía el reto de ser un parque moderno en referencia a los conceptos republicanos, pero ni la concha acústica ayudó a esta definición a involucrar allí las nuevas voces, las nuevas músicas de esta ciudad. ¿Para quién entonces se diseña? ¿Podía este espacio olvidarse del carácter popular del sector?

La Cámara de Comercio regaló al parque una escultura de Ronny Vayda, una puerta que el escultor supo resolver extraordinariamente otorgándole a lo que fue hasta ese momento un confuso sitio, una idea de orden mental, una configuración visual necesaria. Un objeto geométrico elevado a la categoría de objet trouvé, culminación, por otra parte, de un riguroso trabajo escultórico colocado en edificios donde pasaba inadvertido. Escultura moderna que hizo moderno un espacio que careció de vocación para definirse.

DARÍO RUIZ GÓMEZ

Ronny Vayda, por Darío Ruiz Gómez | artnexus