Exposición Individualjul 1995 - sept 1995· Por Paola Sada

Rodolfo Nieto

MARCO

Esta exposición dedicada a Rodolfo Nieto viene diez años después de la retrospectiva que hizo el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México algunos meses antes de la muerte del artista. No obstante los homenajes póstumos y las diversas exposiciones de arte mexicano y latinoamericano en las que se ha incluido su obra, uno se pregunta por qué Nieto parece ser el artista menos apreciado de su generación. Casi es imposible mencionar su nombre sin que venga acompañado de los de sus contemporáneos Tamayo y Toledo, y no es tan común que se le considere sólo en vez de dentro del contexto del arte oaxaqueño. En las mismas salas donde ahora se monta este homenaje, se hizo hace un par de años una muestra del arte de Oaxaca, en la cual Nieto figuraba, pero no era el protagonista.

Exposición Individual: Rodolfo Nieto — imagen 1
Rodolfo Nieto. Barcas. 1982. Óleo sobre tela. 89 x 116 cm.

Quizá sea difícil desprenderse de los clichés que rodean a Nieto. La supuesta deuda que tiene con Tamayo y con Dubuffet, la inseguridad acerca de su trabajo, la trágica historia del artista muerto prematuramente, incomprendido y atormentado. Sin embargo, resulta muy fácil empaparse de la obra de Nieto y quedarse con el puro resultado de un talento genuino y sin pretensiones. De más de cien pinturas y dibujos, ninguna es sutil. Todas son fuertes. Nieto queda como el gran colorista mexicano, sobre todo a partir de los años setenta. Por otra parte, una de las delicias de esta exposición es la serie de dibujos de animales en lápiz, que revelan también su dominio e invención en este medio.

En una exposición como ésta apreciamos la evolución de un artista desde los primeros pasos tentativos hasta la maduración estilística. En el caso de Nieto, las composiciones abstractas de fines de los cincuenta y principios de los sesenta van dando forma a figuraciones: primero animales, luego personajes que recuerdan esculturas prehispánicas y finalmente un fantástico soporte de músicos, acróbatas y mujeres. Sólo nos queda imaginar lo que hubiéramos podido ver si el artista hubiera pintado en estos últimos diez años.

PAOLA SADA

Rodolfo Nieto, por Paola Sada | artnexus