Exposición Individualjul 1995 - sept 1995· Por Katherine Chacón

María Teresa Torras

Galería de Arte Nacional

Conocíamos las poderosas esculturas "blandas" de María Teresa Torras, realizadas a través del rescate de una técnica textil que, basándose en el tejido en sisal tradicional, le permitió descubrir numerosas posibilidades expresivas.

Sus ya famosas Palmeras, esbeltas esculturas en sisal, y las figuras de El gran jurado, ceden paso ahora a los Macabeos, esculturas realizadas en sisal, hierro, cortón, acero pintado o madera que acaban de ser presentadas en los espacios de la galería de Arte Nacional de Caracas.

Los Macabeos son piezas que podríamos llamar seriales: tienen la misma forma —la forma sintética de un ser humano sin miembros ni cabeza, similares dimensiones— 200 x 66 x 20 cm.

Exposición Individual: María Teresa Torras — imagen 1
María Teresa Torras. Vista General de la exposición Macabeos, 1995. Galería de Arte Nacional. Foto: Egilda Gómez.

Esta repetición del formato de los Macabeos ha redundado en aspectos interesantes al momento de analizar obra y exposición: las variaciones de cada pieza se dan en el material y en el tratamiento que la artista hace de éste. En este sentido, la versatilidad del trabajo textural de María Teresa Torras, resaltada por la imitación serial de la estructura de estas piezas, es sorprendente. En la serie Matatías, por ejemplo, la artista se regodea en los contrastes de las disposiciones geométricas de la composición (de las "vestiduras" del personaje) y el rico tratamiento textural que permite el acero oxidado. La simetría absoluta de la pieza, es retomada por el ornamento geométrico, que vemos enriquecido en las dramáticas texturas logradas por Torras a travás de procesos de oxidación: "El acero es intervenido con formas que lo caracterizan y sobre su superficie se esparcen ácidos. El resultado es sorprendente [...] Y es que el comportamiento de los ácidos sobre el acero es impredecible"1. En los Judas Makabí, piezas realizadas en hierro cortón o hierro soldado, Torras accede al brillo y a la perfección casi constructiva. Son, de hecho, los Macabeos más sintéticos, más hieráticos que nos conectan con la imaginería — sorprendiéndonos nuevamente al expresarse en un material novedoso dentro de su trabajo— explota las posibilidades constructivas del hierro, su solidez, su brillo, su capacidad para expresar lo perfecto, realizando estas obras decantadas, de gran pureza formal. Los relieves tallados dialogan con la madera pulida en los Simón Tharsi. Quizá sea en estas piezas talladas en las que se perciban ciertas debilidades técnicas: en algunas piezas la talla se resiente en la originalidad del trabajo de la talla, en las posibilidades texturales. No obstante, la sabiduría plástica de Torras la lleva, en estos casos, a variar la contundente masa de los Macabeos: surgen piezas horadadas, o casi "aladas" (con la introducción de formas punzantes en los "hombros"). La maestría de la tejedora se manifiesta nuevamente en los Jonatan Japhos, donde el sisal despliega su riqueza textural y la armónica sucesión de sus puntos tejidos. "El 'sisal' no le permite mayores cambios en el tramado debido a la forma misma de la estructura. Es la superficie la que adquiere entonces el protagonismo y las texturas se hacen contrastantes al intervenir el sisal con materiales como la cera, la para fina pintada y las quemaduras"2. Otro de los aspectos a resaltar es la extensa sobriedad, el recogimiento que imponen estas figuras en su hincatismo y en la reiteración de sus formas. Los Macabeos son, en su rígida belleza, en su callada presencia, exponentes descarnados de un hondo drama humano.

NOTAS

1. Graziana La Roca. María Teresa Torras, Macabeos, 1990-1994 en Galería de Arte Nacional: María Teresa Torras. Macabeos, Caracas, febrero-mayo, 1995, p. 5.

2. Ibíd., p. 6

KATHERINE CHACÓN

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