Pintor, escultor, grabador, muralista, ilustrador, crítico, arqueólogo, enamorado de México. La figura de Jean Charlot quizá no sea tan conocida como la de otros artistas extranjeros que llegaron a México en el siglo XX. Sin duda el público mexicano reconocería mucho más fácilmente la obra de Remedios Varo, o de Tina Modotti, o de Carlos Mérida. ¿Y la de Jean Charlot? Por una parte, su obra se encuentra en diferentes campos. Hemos visto el mural del Colegio de San Ildefonso, pero no reconocemos sus grabados, o conocemos sus pinturas, pero no son sus dibujos. Lo que logra esta exposición es hacernos conversar con su obra pictórica a la vez que nos presenta la contribución total de Charlot al arte y la cultura mexicana y su relación con contemporáneos que sí conocemos bien como Rivera, Siqueiros y Vasconcelos.

La muestra contiene entonces no sólo más de trescientas obras de Charlot, sino también fotografías de Modotti y Weston, grabados de Pablo O’Higgins y dibujos de Rivera, Orozco y Siqueiros. Charlot compartía con los muralistas el programa filosófico del gobierno mexicano post-revolucionario, pero también sentía un sincero interés personal por la gente indígena, sus costumbres, su artesanía, su manera de vestir igual que Carlos Mérida; sus bases estéticas eran europeas, pero en el pueblo de México encontraba temas e inspiración.
Los primeros grabados de Charlot son un bellísimo ejemplo de adherencia a una estricta geometría. En la serie del Viacrucis, por ejemplo, las figuras están completamente subordinadas a las líneas rectas y diagonales de la composición y el efecto es de una limpia calidad gráfica. Sin embargo, en dibujos y óleos más tarde, los retratos de personajes de la vida indígena exhiben una simetría y angularidad que captan poco del espíritu que el artista tanto quería.
En otras ocasiones Charlot logra retratos con la misma sencillez de línea pero menos rigidez, como es el de Nahui Olin de 1924. Las ilustraciones del libro merecen atención especial, ya que utilizan las mismas reglas estéticas pero con deliciosas combinaciones de color.
PAOLA SADA
