Exposición Individualjul 1995 - sept 1995· Por Natalia Gutiérrez

Fernando Arias

Galería Arte 19

La diferencia entre las instalaciones de la mayoría de los artistas jóvenes colombianos y las de Fernando Arias radica en que estas producen efectos inmediatos de curiosidad, aceptación o rechazo. Desde sus primeras obras (por ejemplo, Análisis, presentada en el Museo de la Universidad Nacional en 1992, Cuarto frío, premio en el salón de artistas en 1994) o Seropositivo, realizada en la V Bienal de La Habana, Cuba, en 1994, ha logrado que las más diversas opiniones sobre arte reconozcan que hay algo diferente en sus instalaciones. Y la diferencia no radica solamente en transgredir un límite sino en darle forma a contenidos culturales y sociales que son excesivos, invasores y, por qué no, espectaculares. En las obras anteriormente mencionadas, el sida era el tema; las plaquetas con sangre infectada se dispersaban, como la enfermedad, en el piso o el visitante estaba obligado a atravesarlas, instaladas en una cámara que recordaba un anfiteatro. Parecería entonces que Fernando Arias trabajara, no con materiales, sino con evidencias y por eso espacio y espectador están amarrados, contaminados y violados.

Exposición Individual: Fernando Arias — imagen 1
Fernando Arias Gaviria. Lujuria. Instalación (detalle). Técnica mixta.

Mientras en la mayoría de las instalaciones de los artistas jóvenes, insisto, el visitante deambula por una serie de fragmentos y huellas subjetivas con la responsabilidad adicional de construir una red de significados porque el artista de manera ingenua resuelve decir que su obra la completa el observador, incluso con el argumento de que ese fue el único legado de la última obra de Duchamp, Fernando Arias no le da tregua; lo toma y lo involucra en un hecho descaradamente. Es importante tener en cuenta que Arias estudió publicidad y aunque todos sabemos que el arte no es solo comunicación y tiene que ver más con ese mundo del deseo, del símbolo y de las obsesiones, sus trabajos logran una precisa condensación de ideas en una forma y abren canales inmediatos.

En Lujuria, obra presentada en la Galería Arte 19 durante el mes de enero, un ojo electrónico, como un cazador oculto, detectaba a la persona que caía en su trampa e inmediatamente la ponía en relación directa, íntima con ese espectáculo que está en vitrina este caso no están representados como en los cuadros de Fragonard o de Boucher con la más exquisita cortesía y, además, inconscientes de que "iban danzando hacia la horca". Por el contrario, el espectáculo se muestra convertido en cáncer. Pero lo terrible es que esta masa de carne y plástico crucificada, que da vueltas ante nosotros, es fascinante. Quedamos aterrados, seducidos, hastiados y sigue dando vueltas en nuestra cabeza porque violencia y seducción son uno; o si no, preguntémosle a Quentin Tarantino.

NATALIA GUTIÉRREZ 

Fernando Arias, por Natalia Gutiérrez | artnexus