El joven pintor Ernesto Pujol comparte con otros artistas la condición de exilio, en el cual la identidad cultural y nacional se forja necesariamente desde afuera, basada en el recuerdo y la historia, pero también en el mito. Pujol habla de la fuerte influencia formativa que tuvieron sobre él su abuela y su tía, quienes, a través de sus historias, le permitieron un punto de vista íntimo de lo que fue Cuba a principios del siglo. Hace años empezó a anotar estas historias por miedo a que se perdiera la tradición oral. Ahora los cuentos toman forma visual en la pintura. Pujol enumera una serie de objetos, hace un inventario de memorias para de ahí aproximarse a alguna definición de lo que es Cuba y el ser cubano.

En estos relatos familiares existían dos partes separadas y opuestas de un mismo mundo: la de la burguesía criolla-interior, fresca y familiar, y la de los esclavos africanos-exterior, calurosa, pobre y salvaje. Las dos realidades aparecen claramente en la obra de Pujol. Representan a la primera objetos cotidianos, todos blancos: ropa interior, zapatos, camas y cunas, tintas y tijeras, a veces sobrepuestas en fondos que recuerdan tapices decorativos y refuerzan el sentido de interioridad. La segunda se compone de elementos negros sobre fondos de serpientes y cuchillos. Pujol repite y acomoda ordenadamente los objetos, dándoles un número o letra a cada uno como si se tratara de especímenes disecados en un museo. Sin embargo, la aparente monotonía de la repetición más bien termina por darle mayor fuerza al objeto, el cual recitamos visualmente como una especie de mantra o palabra mágica. En el cuadro de una serie de figuras negras, la repetición sirve también para expresar la concisión anónima y oprimida del esclavo.
Así como con Bedia se intuyen las raíces africanas de Cuba, Pujol dice interesarse por "los mitos de los hombres blancos". En las series de objetos blancos, la ropa y las camas aparecen siempre con manchas rojas y las tinas llenas de sangre. Por una parte, el blanco ensuciado o ensangrentado hace alusión a la violación de la tía del artista, evento que casi fue suprimido de la historia familiar y que para el artista simboliza las hipocresías de la cultura blanca y su legado de opresión e injusticias.
PAOLA SADA
