Exposición Individualjul 1995 - sept 1995· Por Francine Birbragher-Rozencwaig PHD

Elba Damast

Joel Kessler Fine Art

Elba Damast, obra reciente, es el título de la exposición que en el mes de febrero presentó Joel Kessler en su espacio de Lincoln Road, en el que había obras tridimensionales, pinturas y trabajos en papel. Cuál caracol con su casa a cuestas, Elba trajo a Miami su propia casa, metáfora misma de su obra.

En esta ocasión no presentó instalaciones a escala humana como la de la Bienal de La Habana (1994), sino pequeñas construcciones de malla pintadas y decoradas, miniaturas que no por su tamaño dejan de transmitir un profundo mensaje existencialista. Al fin y al cabo, como indica Rafael Damast, "Para ella la casa, bien sea pequeña, grande, flotante, aplastada, es una extensión del individuo en el sentido de que la casa es habitada por nuestras dudas, problemas, fortalezas, deseos, ambición..."1. Entre las casas de la exposición se destaca Casa Escultura, no solo por ser la de mayor tamaño, sino además por su composición. Esta, en lugar de utilizar el piso o una base de madera como soporte, está sostenida por seis pequeñas casas, haciendo aún más compleja su interpretación. Si para Elba la casa es "un patrón universal dentro del cual se ubica el cuerpo humano"2, esta obra puede significar la interacción, la comunicación o cualquiera de las relaciones que existen entre el individuo y la sociedad.

Exposición Individual: Elba Damast — imagen 1
Elba Damast. Casa entre el jardín, 1994. Técnica mixta, pétalo de rosa y hojas secas y hoja de oro sobre lienzo. 150,5 x 199 cm.

Las casas aparecen en las pinturas en una forma más sutil. En Casa con jardín, por ejemplo, trazos de casas parecen esconderse tras la espesa mezcla de pintura y rosas secas. Desde el corazón, Elba utiliza rectángulos de malla, semejantes a los cuerpos de las esculturas, para formar el marco del cuadro. Si en algún momento la obra pictórica de Elba Damast no alcanzaba el carisma de la obra tridimensional, en esta exposición la pintura triunfa por sí misma. Sus cuadros, especialmente Vida sagrada, presentan el logro de una técnica personal y madura. Esto incluye, además de las gruesas e irregulares capas de pintura y de las flores secas, un matiz dorado con su connotación ceremonial y religiosa, y el uso de frases que hacen eco del mensaje transmitido. Por ejemplo, en Desde el corazón, las palabras muy frágil el amor escritas sobre las rosas secas enfatizan la fragilidad de la belleza natural y temporalidad de la vida misma. Para Elba Damast, el cascarón, la estructura, la casa, no son más que metáforas que representan las experiencias, las ideas y los deseos del ser humano. Lo esencial para ella es el espíritu y es precisamente esa espiritualidad la que enriquece su trabajo creativo. Al admirar su obra, la experiencia visual se transforma rápidamente en un proceso de identificación e incluso de autorreflexión. Si la persona que contempla la obra experimenta ese estado, la artista habrá logrado exitosamente su cometido.

NOTAS

1. Rafael Damast, Quinta Bienal de La Habana, mayo de 1994, p. 289.

2. Ibid.

FRANCINE BIRBRAGHER

Elba Damast, por Francine Birbragher-Rozencwaig PHD | artnexus