La exposición de 1995 de César Paternosto en la Galería Cecilia de Torres de Nueva York es equilibrada en el terreno del arte y madura en lo personal. Su curriculum vitae reza, "American, born in La Plata, Argentina, 1931. Has lived and worked in New York since 1967". Señalo estas referencias geográficas que no deben soslayarse aunque no se desarrollan por exceder la extensión de la presente nota crítica. En este momento, el artista reitera una flagrante fuerza expresiva, compuesta de una abstracción de referencias geométrico-táctiles que abarcan la pintura y el objeto, que reúnen lo intangible y lo sólido —como son la estética y la arquitectura—.

Desde décadas atrás, ha trabajado el hard edge, jerarquizando la pintura-objeto. Paternosto, de joven, es uno de los artistas que se ubica en el término medio entre dos tendencias triunfantes: la abstracción geométrica y el expresionismo abstracto. Se aleja tanto de las tintas planas como de la espontaneidad total para realizar esas estructuras que dependen del muro. Sus obras no han sido características de los formatos y la concentración habitual del cuadro de caballete ni de la escultura exenta, sino que han sido relieves de perfiles engrosados y contornos irregulares. A lo largo del tiempo, el autor fue desarrollando una dedicada rebarrida por los terrenos de América Latina que antiguamente habitaran tribus indígenas. Ha estudiado y escrito al respecto, también ha pintado con esas motivaciones y, por momentos, por eso, ha dejado el contorno irregular. Ha sembrado formas simbólicas andinas en sus telas, ha meditado al respecto y, a través de las formas, ha llegado de regreso a sus contornos muy marcados, aunque ahora irregulares y cargadamente arquitectónicos, casi definibles como hitos geográficos, como proyectos para plazas, como vestigios bien conservados de las arquitecturas precolombinas de alguna civilización desconocida.
Las pinturas de la serie de los pórticos, en emulsión acrílica sobre tela —algunas veces incluyendo polvo de mármol y las esculturas e instalaciones de pequeño formato en cemento pigmentado que constituyen esta muestra, están adecuadamente museografiadas en el espacio de una galería tan neoyorquina como latinoamericana —ladrillo a la vista y por ende la tierra presente en un medio constructivo—, muros impecables, iluminación adecuada. En el terreno del arte, el artista resume la época que vivimos mostrando que la respuesta hoy sí está en la creatividad, sin alejarse de lo personal y con equilibrio en cuanto a las tendencias preexistentes.
GRACIELA KARTOFEL
