La primavera pasada, como sucede siempre en esta ciudad de perpetua riqueza visual, se presentaron extraordinarias exposiciones en las galerías y los museos, tanto en los grandes como en los pequeños. Aún cuando Londres no ha manifestado aún una gran apreciación por el arte latinoamericano, ha habido algunas notables excepciones. La Hayward Gallery alojó, durante el verano de 1989, la controvertida pero importante exposición titulada Art in Latin America: The Modern Era (Arte en América Latina: La época moderna). El catálogo, editado por la curadora Dawn Ades, constituye todavía una valiosa ayuda para la audiencia de habla inglesa interesada en aspectos generales del arte de América Latina. La primavera pasada (24 de febrero - 23 de abril), la Whitechapel Art Gallery presentó una importante exposición de la obra de algunos jóvenes artistas cubanos que representan lo mejor del vibrante escenario lleno de vitalidad de La Habana1. La exposición londinense, titulada Art From Cuba (Nuevo arte cubano) incluía pinturas, grabados y ambiciosas instalaciones realizadas por nueve artistas entre los 23 y los 27 años: Pedro Álvarez, Saidel Brito, Tania Bruguera, Alexis Leyva (Kcho), Sandra Ramos, Fernando Rodríguez y los tres artistas que conforman el grupo conocido como Los carpinteros — Alexandre Arrachea, Marco Castillo y Dagoberto Rodríguez.
Casi todos estos artistas han expuesto ampliamente en La Habana durante los últimos meses — al menos en la Bienal de la Habana en 1994 y en la multitudinaria exposición titulada Una de cada clase, organizada por la Fundación Ludwig de Cuba en marzo del presente año. Una representación de sus obras se expuso también en Berlín, en una antología reciente de arte de las Bienales de La Habana, de São Paulo y en la Haus der Kulturen der Welt. Los artistas que exponían en Londres han surgido de la atmósfera altamente creativa del Instituto Superior de Arte (ISA), fundado en La Habana a fines de la década de 1970. Esta institución, casi única en su género en Latinoamérica, combina la enseñanza de todas las artes plásticas y dramáticas y es uno de los lugares más importantes de cultivo para la actividad llena de energía que se desarrolla actualmente en la capital cubana.

Gran parte de las obras de esta exposición se referían de manera directa u oblicua a asuntos políticos (un barómetro interesante de la lenta liberalización de la cultura oficial cubana), en especial el dilema de la emigración. Kcho, quien presentó recientemente una brillante exposición individual en el Centro Wifredo Lam de La Habana, ofreció una impresionante instalación titulada Siempre se fue, con un amplio conjunto de formas que se asemejan a palmeras y también a los remos utilizados en las balsas en las que tantos cubanos abandonaron la isla en agosto y septiembre de 1994. Sandra Ramos creó una serie ambiciosa llamada Migraciones—piezas de medios mixtos con valijas que se abren para revelar, por ejemplo, imágenes del Campesino soñadora la deriva en una balsa en el mar, y que anhela los lujos capitalistas tales como yates cabinados, grandes autos, equipos de sonido y objetos tan mundanos como las hamburguesas. En la obra de Los carpinteros, el humor y la ironía son los elementos más significativos. La obra titulada Country Club de La Habana muestra algunos hombres jugando al golf en sus ratos de ocio en campos cuyo prado ha crecido demasiado. Para comprender la obra, es preciso saber que el Instituto Superior de Artes está ubicado en los antiguos edificios y campos del lujoso Country Club de La Habana.
Saidel Brito presentó una obra titulada Emigración Voisin. Como sucede a menudo en el trabajo de este joven maestro, aparece un grupo de cabezas de animales ejecutadas en una cerámica de aspecto realista y dispuestas sobre el suelo. La pieza, que incluía muchas cabezas de vacas, fue bautizada en nombre del experto francés en agricultura y ganadería (años para designar a quienes abandonaban la isla).
Pedro Álvarez juega con el concepto de kitschy de nostalgia (otro leitmotif de arte cubano contemporáneo) en sus pinturas de llamativos colores que se apropian temas de la pintura "clásica" cubana del siglo XIX (como los de Víctor Patricio Landaluze) y los superpone a autos de los años cincuenta (que abundan en La Habana) y a objetos de consumo como propagandas de Benetton. Las pinturas de Álvarez impresionaron a quienes visitaron el otoño pasado la Segunda Bienal del Caribe y América Central realizada en el Museo de Arte Moderno de Santo Domingo, y tuvieron un impacto análogo en Londres.
Londres ha presentado siempre algunas de las más extraordinarias exposiciones de los antiguos maestros europeos. Del 19 de enero al 9 de abril, las principales salas de exposición de la Royal Academy of Arts alojaron la espléndida exposición de Nicolas Poussin. Esta panorámica del más grande maestro del barroco francés fue expuesta por primera vez en el Grand Palais de París. Londres presentó una versión reducida. Había menos pinturas y los dibujos, que en París se expusieron junto con las pinturas, fueron exhibidos en la Dulwich Picture Gallery en uno de los suburbios de la capital inglesa. El tamaño más reducido de la exposición londinense hizo de ella una muestra más manejable y concisa. El carácter brillante de las realizaciones de Poussin fue asimilado de manera más completa por el espectador —desde su temprano estilo, rico y sensual (manifestado en el extraordinario Martirio de San Erasmo, pintado para la iglesia de San Pedro en la Ciudad del Vaticano en 1628-1629) y semejante a la obra de algunos artistas del barroco italiano como Guercino), hasta las pinturas tardías, severamente clásicas, tales como el brillante conjunto de alegorías de las Cuatro Estaciones creado entre 1660 y 1664 para el estadista francés, el duque de Richelieu, que se encuentra actualmente en el Louvre. Los catálogos de las exposiciones de París y de Londres resultan indispensables para los amantes del arte francés del siglo XVII.
En la National Gallery, del 22 de febrero hasta el 21 de mayo, se presentó una de las más atractivas y conmovedoras exposiciones de antiguos maestros. Spanish Still Life from Velázquez to Goya. André Voisin, quien proponía un método especial de criar ganado en los trópicos. El plan, adoptado por el gobierno revolucionario de Cuba, debería suministrar una fuente de alimento mayor y menos costosa para el pueblo. Finalmente resultó ser un desastre y el plan fue abandonado antes de que Brito hubiera nacido. El uso que hace Brito de las cabezas de animales para sugerir situaciones sociales fue expuesto de manera brillante en su reciente exposición en La Habana (como parte de la exposición Una de cada clase de la Fundación Ludwig, presentada en el Convento de Santa Clara). La obra titulada Oveja negra mostraba un gran número de cabezas de ovejas que se apiñaban alrededor del cadáver de un gusano. Podríamos leer sin dificultad en esta imagen una serie de connotaciones acerca de seguir dócilmente la autoridad, así como el tema de la diáspora cubana (la palabra "gusano" fue utilizada casi universalmente en Cuba durante (Naturaleza muerta española de Velázquez a Goya) fue organizada por el académico norteamericano William B. Jordán y la autoridad irlandesa en arte español, Peter Cherry del Trinity College de Dublin. Aún cuando el título indica que la exposición se inicia con Velázquez, en realidad ofrece obras de los más brillantes maestros de la naturaleza muerta de los primeros años del siglo XVII. Juan Sánchez Cotán creó algunas de las naturalezas muertas españolas paradigmáticas durante la primera década del siglo. Conocidas por sus pocos elementos, separadas unas de otras para permitir al espectador concentrar su atención sobre la sacralidad inherente a cada objeto, la obra de Sánchez Cotán debiera ser reconocida como el brillante comienzo de la grandiosa tradición en naturaleza muerta de la península ibérica.
Uno de los aspectos más interesantes de esta exposición desde el punto de vista latinoamericano fue el uso, en tantas de estas pinturas, de frutas, legumbres y vasijas de cerámica del Nuevo Mundo. En Naturaleza muerta con aves de corral (c. 1600) de Sánchez Cotán, del Art Institute de Chicago, el artista pinta un chayóte, una legumbre similar al cohombro originaria de México. En Naturaleza muerta con dulces y cerámica de Juan van der Hamen y León (1627), de la National Gallery de Washington, D.C., vemos una vasija llevada a España desde Tonalá, México. En Naturaleza muerta con dulces, vasijas y cofre de ébano (1652, Hermitage, San Petersburgo), una vasija lacada de México comparte el lugar principal con otros objetos de lujo. El atractivo "exótico" de las colonias lejanas resulta evidente en estos ejemplos.
Las obras con flores fueron otra categoría importante en la muestra de Londres. Entre los maestros de la pintura de flores del barroco encontramos a Bartolomé Pérez, quien representa a la última generación de pintores del reinado de Carlos II. Sus suntuosos ramos de flores, de diferente tipo y estación, similares a una obra que se halla en el Museo de Arte de Carolina del Norte, en Raleigh, causaron gran placer a los espectadores.
De las naturalezas muertas, la serie de caza de Goya en la que aparecen tanto aves como pescados, pintada hacia 1812, es una de las más obsesionantes. Si bien podía apreciarse el atractivo que había ejercido sobre Édouard Manet, gran admirador de Goya, podíamos imaginar también el interés que despertó entre los simbolistas, tales como Odilon Redon, objeto de otra espléndida exposición en Londres durante la primavera.
Redon fue ciertamente un admirador de los más grotescos y oníricos ejemplos de naturaleza muerta española —en especial de los de Goya. La exposición de Redon se originó en el Museo Van Gogh de Amsterdam, fue llevada luego al Art Institute (Chicago) y permaneció expuesta en la Royal Academy of Arts durante el mes de abril. Dibujante y grabador de análoga importancia a la de pintor de perturbadoras fantasías oníricas, Odilon Redon se sentía igualmente a gusto cuando pintaba exquisitos pasteles de flores, cada uno una joya, incluidos en esta magnífica exposición. Los visitantes pudieron apreciar también la obra de Redon como importante precursora de la imaginación surrealista.
NOTA
1. La exposición fue llevada también al museo Tullie House y a la Galería de Arte de Carlisle del 6 de mayo al 25 de junio.
EDWARD J. SULLIVAN
Profesor en el Departamento de Bellas Artes de la Universidad de Nueva York.

