Actitudes similares aunque profundamente diferenciadas se apreciaron en las muestras individuales de dos jóvenes artistas: Bernardo Ortiz (1972) y Lucas Ospina (1971), quienes celebraron instalaciones a partir de objetos encontrados y un caudal importante de dibujos, collages e irónica relación con los distintos medios.
Bernardo Ortiz superpone texto y textualidad, pensamiento y reflexión, imágenes y figuración cifrada, para abordar temas fragmentarios con una visión literaria que invita a pensar y a armar situaciones. Al proponer su obra, concibe el recinto arquitectónico donde se celebra la muestra como un todo y sobre él proyecta su obra que seduce desde varias distancias y soporta múltiples lecturas.

Con una carga evidente de humor y sarcasmo, Lucas Ospina aborda eficazmente temas que podrían ser locales, folclóricos y provincianos, proponiendo una obra que se va construyendo a partir de la ironía. Sus colores económicos y sostenidos evocan una figuración caricaturesca que no deja de ser cínica y depresiva, dos señales que en los noventa recoge la música progresiva, el atuendo adolescente y ahora estos papeles fijados al muro. Lucas Ospina acentúa su posición y estética incorporando objetos encontrados y marcos con lienzos intervenidos, para agolpar en torno a eso que comúnmente llamamos escultura y pintura. Ambos artistas trabajan puntos en un proyecto editorial que lleva varios números, titulado El bastar dito.
MIGUEL GONZÁLEZ
