Colectivajul 1995 - sept 1995· Por Alicia Murria

ARCO’95

ARCO, la feria española de arte contemporáneo, entre los días 9 y 14 de febrero, como cada comienzo de año en Madrid, con la participación de 168 galerías de 23 países, de ellas 76 extranjeras y 92 españolas.

La superficie de 11.200 metros cuadrados del recinto ferial Juan Carlos ha alojado un nuevo año el acontecimiento más importante del país en el terreno del arte contemporáneo. El ambiente que se ha respirado este año resultaba mucho más sosegado que en ediciones anteriores en que la palabra crisis flotaba en el ambiente. Un mayor optimismo ha protagonizado el desarrollo de ARCO y las galerías, en el momento de la clausura, realizaban un balance positivo en cuanto a ventas.

No tan optimistas parecían las galerías norteamericanas; en cada edición ARCO invita a las galerías más prestigiosas de un país determinado; el pasado año fue de Bélgica y el próximo será Alemania. En esta ocasión el país invitado era Estados Unidos, que llegó representado por las galerías Zolla/Lieberman, Donald Young, John Weber, Jack Shainman, Pace-Wildenstein, P.P.O.W., Laurence Miller, Lelong, Rhona Hoffman, Christopher Grimes, Crown Point Press y Laura Carpenter.

Esta iniciativa tiene como objetivo mantener un alto nivel de calidad en cuanto a los participantes que quizá, de otra manera, dejarían de acudir ya que el mercado español no se encuentra entre los más potentes de Europa y todavía queda lejos el momento en que este tipo de acicates resulten innecesarios. Pero, como comentábamos al principio, esta edición se ha caracterizado por la normalización, ya que parece mejorar la situación económica de España a pesar de sus serios problemas políticos.

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Daniel Senise. Sin título. 1994. Técnica mixta sobre lienzo. 210 x 148 cm. Cortesía: Galería Ramis F. Barquet.

Sin embargo, aunque ARCO no mueva grandes sumas de dinero, no hay que olvidar que la feria resulta un espectáculo cultural masivo, un verdadero revulsivo en el momento álgido de la temporada. No se trata solamente de una feria de especialistas sino de un punto de encuentro para todo aquel que sienta unas mínimas inquietudes por el arte contemporáneo, con cifras de asistencia en torno a los 150.000 visitantes.

Respecto a la calidad se puede decir que ARCO ha mantenido este año un buen nivel, desde luego no se trata de una feria donde abunden las piezas multimillonarias ni de las primerísimas figuras de este siglo, apenas alguna pieza de Picasso, como la bellísima escultura que se mostraba en la Pace Gallery y que estaba valorada en 800 millones de pesetas, algún Calder, Miró y Torres-García. Hay que tener en cuenta que la feria española se nutre fundamentalmente de artistas vivos y de arte de generaciones jóvenes con precios muy asequibles.

Pero no faltan los nombres de primera fila del panorama internacional como Louise Bourgeois, Bruce Nauman, Richard Serra, Mario Merz, Dan Flavin, Oldenburg, Donald Judd, Kosuth, Agnès Martin o Sol LeWitt, por nombrar sólo algunos cuantos ejemplos. En otra generación más joven pero ya prestigiada internacionalmente y en alza: Pedro Cabrita Reis, Richard Tuttle, Julião Sarmento, Sophie Calle y Gary Hill, entre otros.

En cuanto a las figuras españolas no podían faltar Tàpies, Saura, Arroyo, Palazuelo, Luis Gordillo y una segunda generación de figuras importantes como Susana Solano, Miguel Barceló, José María Sicilia, Javier Campano, Broto, Jaume Plensa, Miguel Navarro, Perejaume, Eva Lootz, Nacho Criado, etc.

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Diego Toledo. New York-lmpala. 1994. Látex, acero, cemento y cuernos. 140 x 40 x 21 cm. Cortesía: OMR Gallery

Un paseo estimulante

Respecto a las galerías españolas se destacaban los stands de Oliva Arauna (con obras de José Herrera, Rosa Brun y Alfredo Romano), Soledad Lorenzo, Fúcares, Luis Adelantado (Solano, Sophie Calle, Lootz, Charo Pradas), Juana de Aizpuru, Elba Benítez (con Francesco Torres, Juan Luis Moraza y Jurgen Partenheimer), Tomas March, Helga de Alvear, Joan Prats y pequeñas galerías jóvenes atentas a los nombres más recientes como Trayecto, My name is Lolita, Caz (que venía a ARCO por vez primera, destacándose como una de las galerías jóvenes más interesantes, con artistas como Jacinto Martín, Begoña Montalbán, Luís Marco y Dick Rekalde).

Destacaba, así mismo, entre las españolas Palma Dotze (con un cuidadísimo stand, quizá el mejor de ARCO, donde aparecían piezas muy bien escogidas de Eulalia Valldosera, Perejaume y Plensa), A+A (con Nacho Criado y Walter Marchetti), Trama (Marisa González con inquietantes imágenes realizadas por ordenador), Espacio Mínimo y Trayecto (Paloma Navares con trabajos en torno al cuerpo y Francesc Abad).

Sobresalía igualmente el pabellón, nombre bajo el que reúnen por segundo año una serie de interesantes galerías de Barcelona: Antonio Estrany, Fernando Alcolea, Angels de la Mota, Antonio de Barnola y Francesc Machado. Hay que destacar en esta catorce edición de ARCO una serie de nombres jóvenes, algunos de los cuales venían sonando con insistencia y otros que han constituido auténticas revelaciones como Chema Albargonzález, Jacinto Martín, Ana Laura Alaez, Alberto Peral, Eulalia Valldosera, Susi Gómez, Ignasi Alballi, Elena Blasco, la pareja Walter Martin y Paloma Muñoz, Alicia Martín Villanueva y Mateo Maté.

Entre las galerías extranjeras hay que reseñar las portuguesas: Luis Serpa, Arte Periferia, Alda Cortez, Graga Fonseca, Pedro Oliveira, italianas como Farsettiarte que llegó con una serie de trabajos de poesía visual, Giorgio Persano con Calzolari, Cabrita Reis, G. Merz, Pistoletto, Sarmentó, Costas Varotsos y una llamativa pieza de Marco Bagnoli; la también italiana Cristian Stein con un impresionante obra de Mario Merz. También las norteamericanas Pace Gallery, Donald Young, John Weber, Rhona Hoffman, las francesas Thaddaeus Ropac, Natalie Seroussi; las alemanas Winkelmann Springer y Winckler, Michael Schultz, Levy Beckermann, Stefan Röpke, Hans Mayer, Oben Galerie Walter Bischoff, Chapel Art Center, Gunar Barthel, las británicas Annely Juda, Waddington, Flowers East y Gimpel Fils. Galerías belgas, suizas, australianas, danesas, noruegas, finlandesas, lituanas, holandesas, checas completaban el panorama internacional.

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Eva Lootz. Nudos. 1992. Instalación. Cortesía: Galería Luis Adelantado.

Prescencia latinoamericana 

Una aportación de notable interés era el constituido por las galerías del centro y del sur de América: la mexicana Ramis Barquet con la pintura de Daniel Senise; la argentina Der Brücke con las formas totémicas de Hernán Dompé y la personal obra de Carlos Gallardo; la veterana Galería de Arte Mexicano, fundada en 1935, con telas de Alfredo Castañeda.

Hay que destacar igualmente la presencia de la galería colombiana Garcés Velásquez con los artistas Luz Angela Lizarazo, Rodrigo Facundo y Luis Fernando Peláez; la costarricense Jacob Karpio Atma con Barba, Capelán, Guillermo Conte, Marcaccio, Oliver, Priscila Monge y Daniel Scheimberg. Una auténtica primicia era la constituida por la cubana La Acacia (por vez primera acudía a ARCO una galería procedente de Cuba) con Roberto Fabelo, Pedro Pablo Oliva, Eduardo Ponjuan-René Francisco Rodríguez y Flavio Garciandía; la mexicana OMR con la ecléctica obra de Yishai Jusidman, Diego Toledo y la más irónica de Alonso Mateo; la colombiana Luis Pérez, quizá una de las que mantiene una línea más innovadora, con las interesantes obras de Diego Arango y Rita Hinojosa y los bellos dibujos de Pablo Solano; la galería argentina Diana Traficante con Xavier Carbonell, Alberto Luzzí, Yaco Nowens, Rosa Serra, Osvaldo Traficante constituía una buena aproximación al panorama de Latinoamérica.

ALICIA MURRIA