EI mercado del arte tiene razones que la razón no conoce. Es en esa posibilidad de lo sorpresivo donde reside el atractivo, el vértigo del especulador y del inversionista, la ganga o la decepción, que hacen que en la sala de subastas se viva un ambiente de apostadores. Muchos caen en la tentación, y la obra pasa a segundo plano en las breves luchas de poder y capricho, en los momentos en que la entraña sustituye a la inteligencia, momentos explotados con verdadera astucia por el buen subastador.
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Y el espacio abierto a las suspicacias es amplio: uno no se explica por qué, por ejemplo, en la subasta de noviembre pasado cada casa de subastas presentó dos Siqueiros de tamaño, técnica, tema e historial semejante, uno con un estimado promedio de 25 mil dólares y el otro de 70 mil. Uno asiste maravillado a la venta de Couteau et fruit devant la fenêtre en Sotheby’s, un óleo de 1917 de la época parisina de Rivera, fundamental en el contexto de su obra, que alcanzó 2.2 millones, pero se sorprende de que un par de minutos después una Naturaleza muerta del mismo período, aún salvando las inmensas distancias, alcance tan sólo un 10 % de esa suma.
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Pero uno no debería teorizar sobre lo azaroso, aunque allí radiquen las ganancias más jugosas. El mercado del arte sí muestra tendencias de comportamiento que permiten diagnósticos más o menos verosímiles. La primera de ellas la podríamos titular la remexicanización del mercado. Hasta la gran crisis financiera que tiene a todos expectantes, parecía obvio lo que demuestran las estadísticas: entre un 40 y un 50% de las obras presentadas eran de creadores de este país; si el análisis se reduce a las obras de la primera noche, es decir, a las del nivel de precio más alto, los ingresos reportados por los mexicanos suelen andar por el 75%. Antes se concentraba todo en unos cuantos nombres: Tamayo, Kahlo, Rivera. Este, aparte de la obra mencionada, alcanzó en Christie's el precio más alto nunca pagado por una acuarela latinoamericana: 1,1 millones por la Vendedora de alcatraces de 1938. Pero la lista se amplía constantemente. Los desnudos de Ángel Zárraga ya no son sorpresa, Sotheby's vendió un óleo del 37 en 211 mil (el estimado 35 mil), lo mismo pasa con Dr. Atl., Siqueiros y Orozco fluctúan con la calidad de lo ofrecido. La misma casa colocó en 574 mil un excelente óleo de Remedios Varo (Naturaleza muerta resucitando), mientras por contraste Mujer en éxtasis de Tamayo se iba por la mitad de lo cotizado; su Ventana indiscreta del 74, como mejor suerte en Christie's (750 mil de 500 mil estimados). Entre los de generaciones posteriores sigue destacando Toledo. Tortuga verde se fue por más del doble de la cotización en Christie's, mientras en la otra casa Tortugas, también óleo y arena sobre lienzo, llegó a sorprendentes 387 mil (estimado 225 mil); por esta vez, los gouaches pasaron a segundo plano (quiero destacar Enda Roshi que en Christie's pasó a 59 mil de un estimado de 20-25). En Christie's cabe mencionar además la Niña con palomas de Guerrero Galván (77 mil de 40-45), las Bodas solares de Coronel que superaron los 100 mil y Covarrubias, que sigue duplicando sus estimados. Los intentos de ambas casas de crear una demanda para creadores más jóvenes de aquel país no parecen conseguir aún resultados significativos, y habrá que esperar a ver qué pasa con nombres como Sergio Hernández o Silvia Ordoñez. Los niveles de precio citados debían llamar la atención de un mercado internacional aún no completamente recuperado. La demanda norteamericana y europea aumenta sus coqueteos y brinda la esperanza de que se mantenga un ritmo frenético que de otra manera se haría insostenible.
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La mayor y más grata sorpresa entre artistas de otras latitudes fue la disputa por Oracle sur Managua del nicaragüense Armando Morales en Sotheby's, que un coleccionista ecuatoriano retiró por 420 mil; el estimado de 200-250 era definitivamente bajo para una pieza de tal calidad y para un artista de perspectivas infinitas. Esto arrastró su demanda general, causando que hasta los poco buscados bocetos de la tauromaquia se fueran al doble.
El típico exceso de obras ofrecidas de Matta sigue provocando grandes dificultades al analista, sólo cabe destacar que Sotheby's no haya conseguido colocar La fisión del ergo, una pieza singular que llegó muy cerca de su estimado bajo, mientras Lo imposible de lo uno y de lo otro no podía pasar desapercibida a los conocedores y triplicó su estimado de 75 mil en la misma casa. Entre los cubanos vimos aparecer varias grandes piezas de Lam. La mañana verde es un óleo sobre papel de la época de La jungla, muy conocido y con los rasgos de la mejor producción del cubano, que Sotheby's ubicó por 965 mil. Damballah, un óleo que no desmerece frente al anterior pero que debió pagar por su menor historial, vendiéndose en 497 mil. Junto a estas, otras buenas obras del artista debían pasar desapercibidas. Los otros modernistas de la isla cumplieron con las expectativas, con una demanda cada vez más selectiva, en un ámbito en que los escándalos por falsificaciones son cada vez más frecuentes. Se vendieron bien las piezas reconocidas, sobre todo Carreño y Mariano Rodríguez; Christie's cotizó un gallo de este en 12-14, error que no perdonó la demanda elevándolo a 46 mil. Entre los más jóvenes siguió subiendo Tomás Sánchez, la casa anterior logró ubicar un acrílico de 90 x 122 cms. en 79,500, confirmando su curva ascendente.
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También hay un grupo importante que eleva los precios de cuanto aparece del portorriqueño Angel Botello, que duplicó tres veces sus precios.
La demanda colombiana parece despertar, y se confirma una sospecha, que Obregón empieza a disputar el protagonismo de Botero. Mientras los precios de este siguen en baja, aquel vendió dos obras de un período más bien poco destacable: La ola, estimada en 80 mil, escaló hasta 167,500, mientras Cóndor pasó en segundos de 35 mil a 145 mil. Muy cerca están los dibujos de mujeres de Grau, Le soleil pasó de 20 mil a 42,500.
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Kuitca, por su parte, subió de status. Sotheby's ubicó una obra suya en la primera noche, y Christie's le dio la portada de uno de los catálogos: un tríptico de colchones fue la primera pieza suya en cotizarse en 100 mil dólares, al final se fue en 74 mil.
Otra sorpresa tuvimos los asistentes. Esta vez nos tocó cargar con 6 catálogos hasta Nueva York. Christie's agregó dos a los tradicionales: uno de arte colonial y otro de obra menor en la sede del este. Con ello, crece la impresión de que están a punto de asfixiar a la gallina de los huevos de oro. Acaso la mayor urgencia sea restringir las entradas con las que los respectivos encargados están tanteando el terreno. Me refiero a ser más estrictos en la selección y aumentar la calidad en lugar de la cantidad.
Las ventas totales superaron los 33 millones, repartidos equitativamente entre ambas casas.
KLAUS STEINMETZ
Crítico de arte costarricense. Gerente Editorial de ArtNexus.
