Exposición Individualabr 1995 - jun 1995· Por María Teresa Guerrero

Kristin Carlsen y Mónica de Rhodes

Centro Colombo Americano

El difícil arte del tejido se presenta de una manera ensoñadora y espacial en la exposición de Mónica de Rhodes y Kristin Carlsen, dentro de la programación del mes de noviembre de 1994, en la sala de exhibiciones del Centro Colombo Americano.

Generar un diálogo, concebir una obra, ejecutar un discurso, componer un poema o realizar una obra pictórica o escultórica son creaciones de una aceptación casi incuestionable. En cambio, las obras trabajadas con los materiales entrecruzables, flexibles y maleables ocasionan en el público una dificultad en la lectura alejada de toda explicación estética. Arte rechazado más por ignorancia o, en algunos casos, por ausencia de sensibilidad ante los materiales textiles. Dentro de este inhóspito panorama es desvirtuado el textil, delimitándolo a lo decorativo, o a los atuendos de vestir sin entrar a deleitarse en las exigencias de este complejo arte. Los artistas que expresan con la fibra, abordan mayores problemas.

Al igual que la revolución de los materiales y técnicas le llegó a las artes tradicionales —pintura y escultura—, el arte textil hoy en día habla a través de cualquier material, medio o procedimiento. La revolución como las grandes rupturas entró en la concepción de la obra, y el entrecruzamiento de vasos comunicantes de los medios empleados lleva a desaparecer las fronteras de toda disciplina.

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Para que exista la obra es necesaria la construcción de ella. En estas dos artistas el interés radica en el contacto con la fibra. Kristin Carlsen teje. Mónica de Rhodes arma. El equilibrio entre forma textil y color es problema secundario pues cada una los soluciona de diferente manera.

Para Kristin Carlsen el espacio arquitectónico es el tema central. Arquitectura laberíntica asemejando los tradicionales collages norteamericanos —quilt—, pasando por las reminiscencias espaciales egipcias hasta llegar a las complejas escenografías teatrales del renacimiento, o los espacios imaginarios de las cárceles de Piranesi. La liberación del tejido como elemento compacto desaparece para encontrar la forma dentro del espacio real.

Dentro del lenguaje geométrico del tejido, Kristin Carlsen deja con libertad que las formas se den, se liberen encontrando los límites de otros mundos habitados primero por ella en su fantasía y más tarde por el espectador al que transporta a través de los cuentos o las culturas idas. Los títulos de sus obras, Amazed, Wim's way out, Toro apart, Dream, relacionan sus recuerdos.

La presencia de Mónica de Rhodes representa lo opuesto en la muestra; el concepto de entrecruzamiento no es lo predominante, todo se arma, se cose, se pinta, se construye. La melodía del color la transmite con la naturaleza y conduce al espectador al mundo lírico de pintar con la fibra. La riqueza visual la enfatiza con las variables de los colores cálidos o fríos inmersos o superpuestos, fibra-color o color-fibra. El resultado visual de su obra evoca los malabarismos tonales de los impresionistas en busca de la atmósfera de las estaciones.

La idea de pintar adquiere la mayor validez en la obra de Mónica de Rhodes, descubriendo así las calidades pictóricas, acción que no sólo le pertenece a la pintura. Pintura-fibra-color produce la levedad de la obra textil de esta artista, que encuentra la liberación de la forma en esta segunda muestra en Bogotá.

Al hablar con Carlsen y de Rhode asalta la seguridad al enfrentarse con caminos nuevos que las conducen a búsquedas con respuestas que contribuyen a enriquecer el vasto mundo del textil, donde siempre se requiere de una actitud de aceptación. El desarrollo de las habilidades del tejido y el inmenso número de técnicas desarrolladas imposibilitan en ocasiones su valoración. En ambos casos la esencia es la fibra y son trabajos opuestos en sus procedimientos, con sus resultados y encuentros únicos.

MARÍA TERESA GUERRERO

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