Tres obras de gran tamaño constituían la exhibición de Elías Heim (Cali, 1966), instalada en la gran sala de la colección del museo. Como de costumbre, el lugar y sus problemas inspiran sus aparatos, así como la experiencia cultural y la vivencia directa sobre ciudades visitadas: Düsseldorf, Venecia, Nueva York, Cali.
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Resumiendo el espacio museal como reflexión, una de las obras fundía nuevamente imágenes entre la apariencia vegetal y lo mecánico ingenieril para producir una alegoría poética. Este trabajo titulado Extractor de atmósferas acumuladas, en sus partes esenciales, actuaba sobre la pared y el piso a manera de aspiradora y emitiendo luz intermitente. Sacar el recuerdo de obras de arte, su espíritu y su poética era el objetivo de este trabajo que culminaba en una chimenea-extractor que expulsaba humo blanco, como señal positiva de autoaprobación.
El perforado automático de museos y Ecos de un juego veneciano presentaban mecanismos y aparataje antropomorfo en intercambios tanto maquinales como eróticos. Heim apuesta en un contexto, aturdiendo las definiciones tradicionales de escultura y redimiendo la máquina como una presencia sensible y transgresora.
La exhibición de Heim asombraba por su ambición, factura perfecta e inteligente señalamiento de fenómenos físicos y naturales, al tiempo incorporaba el humor como un mecanismo viviente y persuasivo.
MIGUEL GONZÁLEZ
