La exposición Latin American Book Art, a cargo del curador Brian Hannon, hace parte de la serie del Center for Book Arts sobre la producción artística de libros en todo el mundo. En ella se expuso el trabajo de más de cuarenta artistas latinoamericanos, provenientes de once países, que incluía tres obras realizadas en colaboración y una colectiva, Arte de Oaxaca Printmaking Workshop (Taller de Impresión Arte de Oaxaca). Desde el punto de vista de la curaduría, la exposición fue organizada en torno al "vínculo cultural" de los artistas de este campo con América. La exposición no solo le presenta al público neoyorquino la diversidad de la fabricación contemporánea de libros, sino también la heterogeneidad de expresión y de identidades culturales de América.
Algunos artistas, para emplear la expresión de Riva Castleman, "unieron imágenes" con textos, un procedimiento estético que difiere de la ilustración. Esta técnica fue utilizada de manera notable el siglo pasado por Édouard Manet, cuando unió imágenes a la traducción al francés que hizo Stéphane Mallarmé del poema El cuervo de Edgar Allan Poe. El artista mexicano Enrique Chagoya se inscribe dentro de esta tradición al trabajar con la traducción inglesa de Samuel Beckett de una antología de poesía mexicana editada por Octavio Paz.
Chagoya dibuja y sobrepone un repertorio de imágenes que va desde las culturas mexicanas antiguas hasta las contemporáneas para crear un testimonio visual específico en El pan de los días. La artista argentina Matilde Marín trabaja también con imágenes en relación con textos traducidos en su folio de páginas sueltas titulado Mitos de creación. Su obra se centra en mitos de génesis pertenecientes a diversas culturas.
Se expuso también una impresión bilingüe en hojas sueltas, a dos tintas, de una traducción al español y al inglés del original náhuatl de Fray Bernardino de Sahagún, Códice Maritrense (1565). Junto a él, en otra hoja, podía apreciarse la visualización de Marín del códice de Fray Bernardino, que constituye a su vez una versión revisada y ampliada de sus primeros textos etnográficos tomados de los ancianos nahuatles y que sigue el modelo de la Historia Natural de Plinio. Los libros de Chagoya y de Marín se referían ambos, a su modo, a su carácter táctil y precioso. De muchas maneras, ambas obras emanaban distinción y ambos artistas privilegiaban los textos como ámbitos de conocimiento, placer y lujo.
Siguiendo la tradición de embellecer libros ya existentes, por lo general libros curiosos impresos, Latin American Book Art expuso aspectos del diseño de encuadernación. Una de las artistas brasileñas se destaca por combinar un oficio casi desaparecido con materiales tradicionales. En la encuadernación que presentó Beatriz Ferreira Leal de los Manuales de Amazonia de Eladio da Cruz Lima, utiliza cuero de Jarama en tiras marrón y verde como colores simbólicos de la selva amazónica. Este objeto único está enmarcado en papeles marmorizados hechos a mano, lo que confiere a la obra, según la artista, "un aire tropical". La obra del artista costarricense Fabio Herrera gira también en torno a libros existentes. En Diario, Herrera subvierte la tradición, pues no hay una relación directa con los contenidos lingüísticos del texto. Al marcar las páginas de un humilde libro, hecho de papel reciclado con una encuadernación en espiral, se establece un diálogo entre las páginas como zonas y el lenguaje plástico que registra en ellas las miradas, encuentros y experiencias del artista. Diario es a la vez un objeto hallado y el lugar de las intervenciones visuales de Herrera.
El género del libro acordeón fue utilizado por la artista cubana Maritza Pérez en El libro de los cambios. El libro hecho en técnica mixta se apropia de las imágenes religiosas producidas en masa asociadas con la práctica de la "santería." Imágenes sobre papel de diferentes deidades, en su representación católica europea y africana, crean un texto estratificado de sincretismo. El formato de acordeón es usado como punto de partida para crear un sistema metafórico en torno al flujo, el cambio y la tradición.
El libro como objeto escultórico atrajo la atención de varios artistas; en Códices II, Gladys Triana, una artista cubana residente en Nueva York, trata al libro como un depósito de la memoria; el objeto es un artefacto cargado con las huellas de las historias vividas.
Está disponible un catálogo publicado con ocasión de Latin American Books, que contiene una breve introducción del curador y declaraciones de los artistas, en portugués o español con traducción al inglés. La exposición de libros únicos, libros como objetos escultóricos, diseño de encuadernaciones para manuscritos restaurados, revistas, libros alterados y ediciones limitadas, nos recuerda el texto de Jorge Luis Borges, La biblioteca de Babel. En el universo de Borges, la biblioteca es periódica, eterna e infinita. En la exposición, constatamos las múltiples y vastas posibilidades de las relaciones texto-imagen-objeto que se abren para el artista del libro al fin del siglo.
VÍCTOR ZAMUDIO TAYLOR
