En homenaje a los veinte años de la fundación del CELARG, la Sala RG inauguró una importante exposición de ocho artistas latinoamericanos reconocidos ampliamente en el ámbito plástico internacional. Arturo Duelos (Chile, 1959), Julio Galán (México, 1959), Alfredo Jaar (Chile, 1960), Guillermo Kuitca (Argentina, 1960), Jac Leirner (Brasil, 1961), Luis González Palma (Guatemala, 1957), Miguel Ángel Ríos (Argentina, 1943) y Meyer Vaisman (Venezuela, 1960) son los artistas que abren un nuevo ciclo que se inicia en esta sala expositiva, que consiste en exhibir lo más significativo del arte latinoamericano actual.
Como indica Carlos Eduardo Palacios, curador de la muestra, la selección de los artistas fue hecha en relación a dos aspectos importantes: la juventud de las participantes y el hecho común de que todos ellos se encuentran en primer plano en la escena internacional. La diversidad de ópticas presente en sus obras es evidente, lo que ha entusiasmado a la institución anfitriona a realizar una serie de seminarios y conferencias acerca del arte latinoamericano y la contemporaneidad.
Las obras expuestas de Miguel Ángel Ríos, hechas entre 1990 y 1992, muestran algo de los diversos procesos plásticos del artista. En Retablo No. 2 recurre a la arcilla, además del acero y aluminio, para explorar, tal como hizo en los ochenta, las posibilidades formales, de la repetición.
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Esta serialidad, vista en un sentido histórico, aparece en 12 flechas colonialistas, pieza en la que narra aspectos cruciales de la historia incaica. En Open Box No. 1, por otra parte, utiliza el cartón corrugado que le da una cualidad plástica que de algún modo tiene sus implicaciones en su serie de mapas.
Otro artista argentino que indaga bajo otra perspectiva la determinación espacial es Guillermo Kuitca. A diferencia de Ríos, quien ha desarrollado una interesante obra utilizando mapas de América Latina de la época colonial, Kuitca toma un fragmento de una ciudad (Praga y Town of Thorns) y la observa desde arriba del mismo modo como observamos un plano de la ciudad en busca de direcciones. Sin embargo, el mapa termina siendo una abstracción, pues tal como el artista ha manifestado, poco le importa el determinismo local sino la idea de fijar un territorio.
Alfredo Jaar, por otra parte, realiza otro mapa: el de las líneas circunscritas en el cuello cuarteado de un anciano. La imagen de ese mapa se repite en diversos recuadros, enfatizando el tema sobre la explotación y el sufrimiento del hombre. Se trata de una secuencia "discursiva" de fuerte contenido social a la vez que estético.
Jac Leirner, en contrapartida, amplía la idea de un determinismo espacial cuando recolecta y ensambla objetos tomados de los aviones en los que ha realizado sus viajes. En este caso la idea de frontera desaparece (aunque la idea de una demarcación no parece haber sido alguna vez la intención de sus obras). Leirner colecciona y ensambla objetos por ella vividos y que son sistemáticamente ordenados en una nueva contextualización que concibe.
Arturo Duelos, por otra parte, mediatiza sus símbolos al recontextualizarlos en el cuadro. Establece entre ellos nuevas relaciones (o conexiones) dando lugar a imágenes ambiguas y enigmáticas. En Osculum Infame y en Vida contemplativa, Duelos ha mantenido su tendencia a la recolección no de objetos, pero sí de imágenes iconográficas, signos y emblemas. Meyer Vaisman, por otra parte, también descontextualiza imágenes provenientes de diversos medios (los cómics, los gobelinos e incluso los pavos) y las reelabora y asocia en contextos dispares dando lugar a situaciones discordantes y verdaderamente cínicas. Ello es palpable en los gobelinos y en el pavo (la piñata) presentes en la exposición.
La hibridización de los medios también es manejada en las obras de Julio Galán y Luis González Palma. Como un jardín, Galán trabaja la pintura manteniendo un tratamiento lineal de las formas, pintura que es, por demás, eminentemente colorística. Por otra parte, el collage convierte a esta obra, así como a otras pinturas en las que usa este recurso, en un fetiche pintado, de acuerdo a J.M. Springer (edición 13, 1994, ArtNexus), González Palma, por otro lado, interviene la fotografía reelaborando la iconografía cristiana por medio de la figura del indio. La fotografía, entonces, deja de ser el registro fiel de la realidad y pasa a ser un recurso más entre otros que el artista emplea en la creación y concepción de una nueva imagen.
América Latina: Nuevas situaciones, Nuevos proyectos constituye, sin duda, una de las exposiciones más interesantes durante los meses de octubre y noviembre en la ciudad de Caracas.
Susana Benko
