Exposición Individualoct 1994 - dic 1994· Por Belgica Rodríguez

Soledad Salamé

Walter Gómez Gallery

En la última exposición de Soledad Salamé, artista chilena residente en Baltimore, su obra experimentó un cambio sustancial. Toca un punto importante. Se trata de la exploración de la relatividad de las escalas internas de la obra y de los diversos puntos de perspectiva y tensión que aparecen en toda la superficie del soporte. En sus paisajes interiores, casi monocromos, se observa un rompimiento con las perspectivas tradicionales. Al trabajar los planos dentro de una suerte de superimposición cruzada, se produce una estructura compositiva bastante compleja. El discurso plástico, en consecuencia, puede ser interpretado de varias maneras. En la composición se simulan de una manera analítica ciertos esquemas arquitectónicos, compuestos por el ensamblaje de elementos figurativos y abstractos. Los fragmentos, o casi fragmentos, de imágenes, se ordenan en coherentes asociaciones libres. Forman, así, ensamblajes de elementos figurativos que al fusionarse se convierten en abstracciones frente a los ojos del espectador.

Exposición Individual: Soledad Salamé — imagen 1
Soledad Salamé. Jardín de la luz sagrada. 1994. Instalación. 20x41 x 160 cm. Foto: Michael Koryta

Marcos de ventanas, fragmentos de paisajes, collages que parecieran venidos de otra realidad. Plantas, insinuaciones de figuras humanas, ambiguas y poco reconocibles, son los elementos visibles que utiliza Salamé en la exploración de recursos formales importantes en la representación de la imagen real dentro de la ambigüedad de una visión exterior y otra interior, una real y otra espiritual. Los planos avanzan y retroceden sin entrar en contradicción. El juego entre ellos, como exploración temática y plástica, es fundamental en los intereses creativos de la artista. Allí se conjuga una imagen de síntesis que tiene su origen en las experiencias existenciales de Salamé. Una atmósfera nostálgica llena la superficie y crea un clima un tanto romántica donde la brisa circula entre los fragmentos de imágenes, pero sin alterar ni su posición ni su carácter.

Los paisajes interiores de Salamé provocan ciertas actitudes de recogimiento en el espectador. La extraordinaria fuerza que los invade y la sutileza con que se hacen visibles, los convierte en refugios interiores, en los que la soledad es una manera de ser feliz. Ellos forman parte de una poética humana. Se trata entonces de lograr una nueva carga simbólica, en donde el paisaje exterior y el paisaje interior se convierten en elegías personales de las preocupaciones existenciales del ser humano. Todo ello es evidente en estas obras sobre papel de Salamé que están cargadas de un gran sentido humano.

BELGICA RODRÍGUEZ

Soledad Salamé, por Belgica Rodríguez | artnexus