Exposición Individualoct 1994 - dic 1994· Por Marta Rodríguez

Rafael Ortiz

Galería El Museo

En otra ocasión, me refería a las pinturas de Rafael Ortiz en términos de una superficie-memoria, en la que prevalece una gran carga afectiva. Esta condición propia de la serie titulada Siempre el mismo paisaje, de alguna manera persiste en El pensamiento de! día, pero, a diferencia de aquélla, las imágenes de los recuerdos y los pensamientos mismos vienen a posarse sobre la páginas de un cuento infantil, en el que se alude a la habitación de un niño, en la que no falta el oso de felpa, un libro abierto, tirado en cualquier parte, cajones en desorden, un gato, una lámpara y toda clase de objetos diseminados unos sobre otros. En este escenario se mueve una mujer con un trapero en la mano, la que en cada página, o en cada dibujo o pintura, parece proferir el pensamiento del día: «¡Detesto los amantes que se las dan de maridos!» Entonces se vuelve pequeñita, como un punto de colores en medio de un océano de pintura azul profundo; otro día, en otra pintura, piensa: «En cualquier momento se rinde el fuerte», entonces se torna gigantesca, pierde el color y su silueta se confunde con la de la cama, el oso o el bate. A veces pequeña, a veces grande, con colores o sin colores, su voz nos acompaña durante todo el recorrido de la exposición.

Exposición Individual: Rafael Ortiz — imagen 1
Rafael Ortiz. El pensamiento del día. N.º 20. Pulpa de papel, resina y pigmento sobre tela. 61 × 59 cm.

Con cada pensamiento no sólo se transforman los colores y los estados de ánimo, cambian las relaciones entre el dibujo y la pintura, entre los objetos y la materia. En ocasiones prevalece el dibujo, el valor de la línea, como ocurre con los pensamientos No. 5 y 6, en los que se repite un mismo motivo sobre tonalidades diferentes. En otras ocasiones la línea casi desaparece. A través de este juego, los objetos emergen o se ocultan, a veces protagonistas de un relato, de una anécdota, de una situación que captura nuestra atención, como sucede con el osoque soporta goteras y flechas. Otras veces la pintura parece resistirse a la anécdota oponiendo el poder del color y de la materia, elementos que entran a desempeñar un papel protagónico, entonces los objetos flotan sobre ricas superficies pictóricas.

Anécdota o pintura, cuento o acontecimiento plástico, son dualidades que pierden su antagonismo en las pinturas de Rafael Ortiz, ya que los recursos plásticos y literarios lúdicamente convierten las pinturas en relato, o en los dibujos en pensamientos que a la manera de páginas de un cuento conforman El pensamiento del día.

MARTA RODRIGUEZ

Rafael Ortiz, por Marta Rodríguez | artnexus