Exposición Individualoct 1994 - dic 1994· Por Maria Teresa Guerrero

Gustavo Zalamea y el Proyecto Bogotá

Galería Sextante

Con gran entusiasmo observamos y disfrutamos durante los meses de junio y julio en la Galería Sextante el Proyecto Bogotá, la más reciente propuesta de Gustavo Zalamea, en la cual desarrolla los temas pictóricamente, elabora maquetas, trabaja la serigra- fía y emplea a su vez los medios impresos. Dentro de esta variedad plantea y une coherentemente el cuestiona- miento espacial, urbano, social y artístico sobre la actual ciudad capital.

Exposición Individual: Gustavo Zalamea y el Proyecto Bogotá — imagen 1
Gustavo Zalamea Instalación del proyecto Bogotá 1994

No es fácil encontrar artistas que interpreten con ojo crítico y directo toda la problemática del espacio urbano, reuniendo la historia sangrienta y do- lorosa por la que ha pasado y seguirá pasando nuestra ciudad y recogiendo acertadamente los sucesos que se viven día día.

Zalamea aplica la ficción en imágenes que nos llevan a reflexionar angustiosamente sobre la estética del deterioro urbano, sobre lo que somos y nos cuestiona acerca de qué tanto hacemos para salir del caos. No se trata de un artista encerrado en su torre de marfil, produciendo cosas bellas al margen de la realidad. Por el

contrario, Zalamea está inmerso en el suceso, posee el ojo del analista que le permite ver más allá de la superficie, penetra hasta llegar a la esencia, con poder de denuncia, para exaltar la condición de la ciudad.

En Proyecto Bogotá, Zalamea resume en gran parte su trayectoria, sus intereses y sus habilidades. La ciudad y el tema político habían sido una constante en su obra: en el pasado, los asumía dentro de un escenario pasivo de referencias arquitectónicas e inspiraciones poéticas; ahora concibe imágenes irreales y superpone dos realidades, creando conciencia crítica mediante la construcción de escenas utópicas. Temáticamente ha fortalecido su pasión por la ciudad y nos invita a que trabajemos realmente para hacer de Bogotá una ciudad más humana, nos hace un llamado de atención ético, crítico y poético, sin que abandonemos la escala humana. Bogotá se diluye en medio de la antiplaneación, se desboca irrefrenablemente en el crecimiento y no existe lógica o ley capaz de organizaría.

Integrando los medios empleados anteriormente con los conceptos tomados de la actualidad, unidos a símbolos cargados de agresión y locura, arma, defiende y concientiza la condición del artista, encargado de transmitir, anticipar y premonizar lo acaecido en este universo cargado de demencias y disparejo en su organización. Adicional a estas habilidades y pensamientos está la destreza adquirida en

el manejo de las imágenes gráficas, expresión desarrollada con gran destreza, durante el tiempo que trabajó como diseñador del periódico La Prensa, sin olvidar aquellos periódicos que había insertado en su obra a principios de los ochenta. Aquí todo tiene sentido, todo está entremezclado, todo está armado como un rompecabezas.

Zalamea ha manifestado siempre y de diversas maneras-- su compromiso con la ciudad, la política y la sociedad. En esta muestra surgen las ideas con las que construye realidades-irrealidades, de una conciencia poética, política o educadora, queriendo invadir creativamente el espacio urbano y suplantar el caos por la ciudad utópica. Razón tiene el artista al proponer que los artistas no deberían solamente impugnar este ambiente, ni limitarse a proponer consumos distintos al margen de las normas imperantes, sino intentar articular proyectos que tengan alguna incidencia sobre la configuración del futuro. Al estructurar, al definir formas, al diseñar, al ordenar, el artista tiene el poder de pensar una realidad distinta y mejor, el compromiso de buscar, con los medios que estén a su alcance, procesos artísticos y comunicativos sobre los que pueda construir el tejido de una verdadera ciudad. Porque ésta no es únicamente labor de los arquitectos y urbanistas. Si la ciudad se extingue, los artistas serán los primeros en desaparecer con ella.

En ese sentido, es apropiada la selección de la cita de Giulio Cario Argan, como encabezamiento de la descripción que acompañó la muestra: La ciudad ya no es portadora de valores sino de noticias; ya no es una construcción histórica sino un sistema de información manipulado según oportunismos momentáneos.

Con gran fuerza y claridad se sucede un inmenso desplome que analiza la condición actual de agobio e impotencia ciudadana; es aquí donde espera -a través del arte y por el arte- rescatar lo perdido. La obra Ejecutivo Feliz se convirtió en premonición sobre un hecho real sucedido en la capital -hombres secuestran bus ejecutivo y violan en él a dos mujeres. En Homenaje a Melville la ballena simboliza la desmesura que caracteriza a Bogotá. Maquetas como Naufragio, que parte de los desordenados y dispares acontecimientos políticos que constantemente pasan en las sesiones del Congreso.

Las propuestas de fotomontajes para las tarjetas postales son imágenes consistentes y precisas de la catástrofe y el caos que absorbe al transeúnte, invadiendo el espacio público. Gustavo Zalamea pronostica encuentros artísticos en Fotomontaje para ia Nevelson, envuelve el dolor y los hechos trágicos de la violencia colombiana en Plaza de Bolívar inundada por el mar, del entronque de dos realidades encauza una tercera como la mejor metáfora del nivel de absurdo en una nueva realidad. Su deseo no es construir imágenes, sino producir sentimientos de apropiación de la ciudad en el ciudadano para tener una ciudad bella.

Proyecto Bogotá no está programado para quedarse en las galerías. Con las tarjetas postales espera salir a la calle, encontrarse en las manos de todos los que reciban o deseen poseer las tarjetas. Se trata de un proyecto, qué crecerá y se desarrollará en la medida en que otros artistas participen en la creación y difusión de imágenes.

MARIA TERESA GUERRERO

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