Exposición Individualoct 1994 - dic 1994· Por José Manuel Springer

Escultura al Aire Libre

Paseo de la Roma

Lo que funcionó y no en el Corredor tarde' de Escultura al Aire Libre, inaugurado luego del certamen del mismo nombre, que resultó interesante y el por importante, a pesar de sus deficiencias, queda de manifiesto desde el inicio del recorrido en la llamada plaza Rio de Janeiro del céntrico barrio en la Ciudad de México.

En la plaza cuadrangular dominada desde el centro por una copia del David de Miguel Angel rodeada de fuentes, sin un andador que dé coherencia expositiva a las piezas, se fundieron expresiones anacrónicas de la estatuaria con propuestas que poco o nada tienen que ver con el espacio abierto, y esculturas propositivas con una visión de conjunto de lo que sucede en el arte de las tres dimensiones en México.

Exposición Individual: Escultura al Aire Libre — imagen 1
Teresa Serrano. A las cinco de la tarde, 1991. Acrilico y carbón sobre tela. 211x197cm

La escultura de Antonio Nava, uno de los decanos de la abstracción orgánica tridimensional, realizada en mármol con una filigrana de oro engastada al centro (pieza que la noche de la inauguración fue víctima del robo vandálico) convive con una pieza de la artista Teresa Serrano (segundo lugar del certámen, decisión que despertó polémica) consistente en un racimo de frutos que asemejan cocos de coloración carmín hechos con resina, sostenidos por una estructura de hierro negra.

Una de las piezas más bellas, el Agujero en el Paisaje del escultor de origen japonés Kiyoto Ota, trabajo que no recibió ni siquiera una mención honorífica que destacara su meritoria combinación de elegancia, tranquilidad y actitud lúdica reminiscentes de Isamu Noguchi, comparte espacio con un absurdo bloque de adobe y tubería de pvc, creación de un colectivo que resultó tan efímero como su mérito.

Este principio de yuxtaposición fue aplicado a gran parte del recorrido de cuarenta piezas seleccionadas, provocando ironías y desaciertos por la improvisada presencia de la obra en lugares y espacios en su mayoría no aptos para admitir una escultura y mucho menos garantizar su integridad física (algunas de las esculturas comenzaron a sufrir los estragos del vandalismo el día de la inauguración).

El problema del certamen de escultura contemporánea llevada al aire libre es que la mayoría de las propuestas estaban pensadas para espacios cerrados y un público más específico que aquel que transita por la calle.

La pieza de Marco Vargas, ganadora del primer lugar, consiste en un grupo de caballos y miembros humanos elaborados en el característico estilo del artista con cerámica de alta temperatura y una combinación de barro rosa y blanco con engobes libremente aplicados, los cuales fueron colocados en otra amplia fuente por medio de pedestales de hierro, lo que hacía recordar a un carrusel abandonado entre chorros de agua.

Alejandro Escalante, autor del tercer premio, presentó una pieza de base cuadrangular realizada en concreto, que tiene un aire constructivista con reverberaciones de la Escuela del Sur, particularmente de Gonzalo Fonseca. El tratamiento de la superficie, que parece tallada y ostenta una serie de peldaños desiguales que conducen a la parte superior, llega a ser monótono en algunos lados como innecesarios los objetos colocados en la parte superior. No obstante, es uno de los pocos ejemplos del trabajo que se ajusta a las características del espacio circundante.

Si tomamos la presente muestra como un manifiesto de lo que es el arte de las tres dimensiones en un país dominado por la imagen pictórica, como es México, encontramos que: 1) Persiste una escuela geometrista cuyos postulados estéticos se encuentran anclados en los setenta, y cuyos exponentes serían Federico Silva, Jesús Mayagoltia y Pedro Urbina, este último autor de una magnífica pieza realizada en acero esmaltado, que lleva por título Estela Fueneraria; 2) Los pintores han incursionado en la escultura por el camino del arte objeto y la instalación, llevando los temas de su obra de caballete a una traducción no siempre afortunada a las tres dimensiones. En este caso encontramos la Irónica pieza de Carlos Márquez, Dos gallinas ponedoras trabajadas con resina con un acabado de corte clásico; 3) La más reciente generación de artistas conceptuales busca salir del ambiente institucional cerrado de las galerías para hacer de lo trivial y el kitsch una lectura semántica. Ejemplo de esta tendencia sería la obra de Diego Gutiérrez, una especie de subeybaja de hierro colado que ostenta la efigie de un osito de juguete vaciado en bronce.

En general, la impresión del conjunto es similar a la que uno podría obtener de un extraño parque de diversiones que neutraliza la visión de los pocos trabajos interesantes y revela la trivialidad de los demás.

JOSE MANUEL SPRINGER

Escultura al Aire Libre, por José Manuel Springer | artnexus