Las infinitas posibilidades de crear nuevas situaciones en un espacio de dos dimensiones, basada en modelos y temas repetitivos, es el rasgo conceptual más fuerte de Enoc Pérez. Sobre la superficie de un lienzo, el artista portorriqueño de 32 años esboza escenas y situaciones monotípicas, organizadas en esquemas predeterminados similares a los de una serie de televisión.

De otra parte, dos de los tres recientes trabajos expuestos en su primera exposición individual en la nueva galería Leonora Vega de Nueva York, reflejan a la vez animación y observación científica. El referente pictórico es el mismo, mas no la situación. La primera obra tiene cuatro imágenes, la segunda seis, cada una de las cuales muestra estadios diferentes de una acción específica.
En Over Fertility (Miracle Grown on Lawn), Pérez ejemplifica las transformaciones ocurridas en la flora de un pequeño jardín donde ha esparcido grandes cantidades de Miracle Grow, un conocido fertilizante doméstico norteamericano. En unas pocas semanas, brotan por todas partes hongos gigantes (e incomibles). Al igual que un científico, Pérez ha observado este experimento, fotografiado su evolución y luego ha dibujado segmentos de este desenvolvimiento artificial y novedoso de la naturaleza.
El artista repite el anterior procedimiento en Experimenting Pleasure. De nuevo, observa algo «naturalmente» norteamericano, pero en esta ocasión se trata del comportamiento de grupos en un espacio social: jóvenes que se reúnen en el puente de un parque de diversiones para ser salpicados por los botes que pasan por debajo.
Una observación semejante de fenómenos naturales o sociales está ausente de su tercera obra, Olympic Swimming Team. Con base en la fotografía de un equipo de natación tomada de una revista de deportes, Pérez dibuja los rostros de 16 participantes del equipo olímpico de Puerto Rico. Sugiere así los temas de la juventud y la diversidad racial, pues los miembros del equipo, como sucede con la población de cualquier otro país latinoamericano, reflejan el legado indígena, europeo y africano.
Aun cuando esta tercera obra es mucho menos atractiva y elaborada desde el punto de vista conceptual, el conjunto de las tres evidencia la conciencia que tiene el artista del poder que detentan la repetición y la serialidad de crear infinitas posibilidades dentro de la estética contemporánea.
BERTA SICHEL
