Exposición Individualoct 1994 - dic 1994· Por Autor no disponible

Emmanuel Nassar

Galería Leonora Vega

La Galería Leonora Vega en el Viejo San Juan muestra una extensa colección de pinturas del brasileño Emmanuel Nassar. Las diversas piezas demuestran su capacidad para trastocar realidades con la intención de desarticular escenas rutinarias. Así logra llevar al observador a vagar por los caminos del recuerdo. Su estrategia óptica se concentra en conferir a lo natural visos excepcionales al desarticular extremidades humanas u objetos del tejido óptico donde usualmente les concebimos. Sacude a los individuos con el fin evidente de suscitar las reacciones asociadas al fenómeno del cambio. Uno de sus logros consiste en manipular los mecanismos que hacen funcionar los elementos más íntimos de lo afectivo. Incita la sensibilidad al jugar con los fraccionamientos geométricos y al llevar a la vista entes cuya estabilidad depende de un punto frágil de equilibrio. De ese modo nos mantiene a la expectativa del instante previsible en el transcurrir normal; de que se disloque la gramática de un momento. En esos casos pone en funciones una lógica matemática propia, cuya vigencia se circunscribe a su mundo creativo.

Exposición Individual: Emmanuel Nassar — imagen 1
Enmanuel Nassar. In slabile III. 1993. Acrílico sobre tela. 130x180cm

Trae a la consideración pública una serie de imágenes caústicas cargadas de sustratos epistemológicos que imprimen a su quehacer dimensiones subjetivas surgidas de principios teóricos procesados por el artista a partir de concepciones populares. Deja a la imaginación perderse por áreas en que los fundamentos visuales asumen roles primarios. Nos hace penetrar a dimensiones tempo-espaciales en las cuales sincroniza sus concepciones con intenciones seductoras. Establece en sus composiciones un sistema de magnitudes cromáticas, claramente definidas con las que ocasionalmente sorprende cuando quiebra los criterios tradicionales de armonía y obtiene leves sensaciones cinéticas. Ayuda a esa percepción de movimiento la utilización de colores fuertes, aunque no agresivos. Se captan en esos fondos la presencia de una vocación escenográfica que por naturaleza propia da lugar para que otras fuerzas intervengan en la obra. Ello le ha llevado a desarrollar un poder poco usual para conseguir apariencias tridimensionales. Muchas veces, su chispa de virtuosismo lleva al espectador a creer ver medios mixtos con profusión de agentes extrapictóricos. En esos casos las intensidades tonales activan impulsos y emociones y llegan a servir de ingrediente fertilizador de la imaginación cuando se inicia el proceso interpretativo.

Los movimientos pendulares de piedras atadas a centros inmóviles y la delicada presencia de entidades cuya estabilidad depende de un lazo a punto de soltarse, mantiene la mirada en tensión y consigue respuestas análogas a cuando vemos una acróbata desplazarse en la cuerda floja. Otro recurso practicado es la división de un círculo en fracciones disímiles. Esas leves divergencias proporcionales parecen darle injerencia a una mano invisible que origina el desplazamiento.

Proyecta la austeridad propia que surge de los cuerpos cuando se perciben independientemente y a distancia. Sin embargo, los efectos de lejanía de Nassar surgen de lo que podemos llamar una ilusión óptica o de una bien mediada psicología visual. Lo evidencian las figuras que reflejan esa frugalidad y se encuentran, en casi todos los casos, en primer plano. Existe por tanto una ruptura con el concepto de lo remoto. Al hacerlo nos lleva a ubicar las cosas en ambientes de soledad ancestral como la que precede a la aparición del hombre. No es raro que la mano simbólica del podery la inventiva irrumpa en las telas con tanta frecuencia. De esa manera, introduce la idea de un Dios Creador y al presentar múltiples manos recuerda la función cocreativa llevada a cabo por los mortales en conjunción con la divinidad.

Nassar nos confronta con una cosmología personal donde la imagen y lo imaginario nos sitúan más allá de las fronteras de lo normal. Es interesante decir que al ver sus cuadros notamos como sigue una secuencia lógica pues da la impresión de haberlos concebido de manera episódica. Consistentemente articula los espacios pictóricos para que el espectador no extravíe su atención, semejante coherencia expositiva entra en funciones porque el artista establece un fluir constante que recuerda los postulados de Heráclito:

La exposición de Enmanuel Nassar en San Juan de Puerto Rico proyecta visiones de fuertes acentos latinoamericanos. En sus pinturas se nota cómo suma ensueños y a la vez evoca deseos de obrar en términos de eternidad.

Emmanuel Nassar: Galería Leonora Vega | artnexus