Exposición Individualjul 1994 - sept 1994· Por Autor no disponible

José Horacio Martínez

Galería Valenzuela y Klener

José Horacio Martínez presentó, durante el mes de abril en la Galería Valenzuela y Klenner, sus más recientes pinturas. Se trata de una serie de trabajos agrupados bajo el nombre de Memorias de infancia.

Ya anteriormente el artista había mostrado interés por cartografiar imágenes personales. Trazaba una especie de geografías personales en donde parecía intentar definir algunas señas de identidad apelando al lenguaje plástico. La actual serie ya no se ciñe a una demarcación sobre la tierra y tiende a superficies más próximas a lo aéreo y nebuloso, de allí la primacía del blanco y del gris. En esta oportunidad el artista también pretende ubicar una iconografía íntima dentro de coordenadas espacio- temporales. Dichas coordenadas parecen situarse en el claroscuro de los recuerdos, en el ámbito vago e impersonal del sueño. Algunas Imágenes parecen provenir de capas profundas, otras se interpelan mutuamente como queriendo establecer un diálogo de claves secretas, otras apenas se insinúan, otras definitivamente aparecen más claras y formalizadas, como arrebatadas a ese mundo nebuloso. Algunas imágenes se mueven al interior de la superficie, otras dejan ver fuentes de luz, caminos que vislumbran otras dimensiones.

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En fin, el artista parece querer precisar ciertas localizaciones al interior de su propio ser, intenta señalar marcas de tiempo y espacio aún en un terreno que se caracteriza por desafiar cualquier coordenada de ese orden como es el inconsciente. Quizá por eso sus trabajos presentan la tensión entre lo que se busca nombrar y aquello que se resiste a cualquier señalamiento. Se podría -incluso- asimilar el inconsciente con ese blanco salpicado de huellas, una especie de vacío donde aparecen y desaparecen imágenes a la manera de una proyección discontinua.

La propia técnica pictórica es metafórica de esas búsquedas. El artista rasguña las superficies, bucea por las capas de pintura como si indagara por las capas de su propio tiempo y espacio. Algunos elementos aparecen más próximos a la superficie, son más nítidos, otros se adormecen en las capas más profundas de la pintura, es decir, en las capas más profundas de la mente. Esa pluralidad de distancias y perspectivas obliga al espectador a optar por una mirada plural en la que entren en juego distintas distancias y niveles de acercamiento.

José Horacio Martínez se mueve azarosamente alrededor de la tela, esperando que la Intuición produzca ese momento de encuentro entre el lenguaje plástico y el propio universo interior. Sin duda hay mucho por recorrer en esa dirección pero el camino se presenta prometedor.

JAVIER GIL