Durante el primer trimestre de 1994, el espacio New Work del Center for the Fine Arts de Miami presentó la instalación del artista Eugenio Dittborn Cuatro nuevas pinturas por correo (4 New Airmail Painting). Como su nombre lo indica, la muestra incluyó cuatro obras enviadas por correo aéreo desde Santiago de Chile.
La decimoséptima historia del rostro humano (en un instante y con furia devastadora) es el título de la pieza que
ocupó la pared sur de la galería y que fue concebida especialmente para la muestra. Según explica el artista en entrevista concedida a Louis Grachos, curador de la exposición, el título de la obra es en parte un texto escrito por un cura español que vivió en Santiago durante el siglo XVII, en el cual contaba y describía un terremoto muy fuerte y violento que ocurrió a mediados de siglo (1). La documentación de este desastre natural sirve de punto de partida para la realización de la tela en la que Dittborn establece un paralelo entre el terremoto y el huracán Andrew ocurrido en Miami en 1991. En la misma entrevista el artista explica: quería conectar mi ciudad con esta ciudad a través de este elemento en común, un desastre natural y violento que cambió todo en un segundo. La idea principal, probablemente la más importante, es que ambos desastres terminaron violentamente con la casa y la casa es uno de los principales temas o preocupaciones en mis pinturas, puesto que ellas no - tienen casa... son un espacio de pinturas indigentes y siempre están buscando una nueva casa, un nuevo destino. En ambas ciudades lo que ha sucedido es que la casa de origen y la casa de destino han sido quemadas, destruidas o rotas (2). A primera vista, la obra parece sencilla, una serie de rostros, dibujos, textos y manchas aplicadas, mediante tres técnicas distintas (pintura, fotograbado y costura), sobre doce secciones de tela de algodón blanco. Al acercarse a la tela el público descubre en ella una narrativa bastante compleja, llena de detalles que a su vez están cargados de mensajes y anécdotas.
Cada sección de la tela tiene un rostro impreso. Cuatro caras corresponden a mujeres delincuentes fotografiadas por la policía chilena en los años treinta (las fotos, impresas en una publicación del Estado, fueron descubiertas por Dittborn en 1977). Otras cuatro caras son dibujos realizados por personas esquizofrénicas recluidas en un hospital psiquiátrico de Santiago de Chile y las cuatro son ampliaciones de pinturas realizadas por la hija del artista, Margarita, cuando tenía dos años de edad. Al utilizar imágenes de diversas fuentes, Dittborn realiza un tejido en el cual elementos contradictorios y distantes en espacio y tiempo son puestos en contacto. Lo importante no son los delincuentes o los dibujos sino las relaciones que se establecen entre ellos y los nuevossignificados que se crean a partir del montaje realizado por el artista.
Este criterio es aplicable no sólo a los rostros sino a la totalidad de los elementos utilizados por Dittborn en sus instalaciones y es especialmente válido en el uso de textos. En La décimo séptima historia del rostro humano textos escritos en español y en inglés, impresos en rojo y negro y cosidos en las cuatro esquinas de cada sección de la tela, generan una multiplicidad de nuevas lecturas. Algunas frases hacen alusión a la idea de circulación, de viaje, de movimiento (Amedida que avanzamos hacia el sur el cambio fue cada vez más dramático), otras se refieren a la idea de ruta o camino (Los caminos estaban cada vez más cubiertos de una mezcla fangosa de follaje (...) o, como se mencionó anteriormente a la idea de casa (La gente permanecía inmóvil afuera de sus casas inspeccionando tranquilamente los daños). Estos textos, combinados, generan un claro mensaje de jornada, de circulación, de movimiento, propio de las pinturas por correo de Dittborn.
El ser Miami el destino de esta obra le dio al artista la oportunidad de utilizar textos en español (en sus instalaciones son generalmente en inglés por aquello del “idioma universal”) y jugar con otro tipo de “correspondencia”. Dittborn realiza un juego lingüístico al colocar frente a frente los textos traducidos al inglés o al español según el caso.
Otro tipo de juego es el que coloca sobre la tela de la instalación: grandes manchas irregulares de tinta azul. Estas aparecen más fuertes en la última sección de la instalación y prácticamente desvanecidas en la primera. El afecto da a entender que las manchas fueron realizadas estando la tela doblada de tal forma que la tinta fue traspasando una a una las secciones, creando entre ellas otro tipo de recorrido, de viaje. El efecto de las manchas sirve además para recordar que la tela, tal y como está expuesta, es sólo parte del proceso de la pintura por correo. Latela permanece físicamente doblada durante su envío y guarda, una vez extendida, las marcas de los dobleces pues es especialmente tratada con ese fin. Este es un aspecto fundamental en la obra de Dittborn, según lo explica Guy Brett en el catálogo de la exposición: Al ser enviada a las metrópolis de Europa y Norteamérica la obra llega como un pequeño paquete y luego se expande ocupando un espacio importante (Dittborn la llama “caballo de Troya”). La obra se vuelve entonces de gran escala, incluso arquitectónica, más no monumental puesto que desde el principio Dittborn rehúsa planchar las arrugas, la huella de la jornada y de su origen. La obra tampoco se queda en la metrópolis convirtiéndose en objeto de acumulación cultural, sino que sigue circulando, como una carta. Su pragmatismo y su polémica contienen una dimensión filosófica: “el trascender lo fijo, lo final, lo rígido “(3). De ahí que los sobres de cartón dentro de los cuales son enviadas las obras, sean expuestos junto con las telas como parte de la instalación. Las otras tres piezas de la muestra Regresa (MIA), Otoño pasado (próxima primavera y La décima octava historia del rostro humano (Ojos de gloria) tienen un formato y una historia similares a los de la obra descrita anteriormente. En general Dittborn tra baja la idea de circulación, de desplazamiento, de territorialidad, de exilio mediante la utilización de elementos seleccionados al azar y provenientes de un sinnúmero de fuentes. Según Charles Merewether: En las pinturas por correo Eugenio Dittborn recuenta la historia mostrando la perpetua circulación en la que los pueblos de América Latina se han visto envueltos (4).
Merewether hace énfasis en la carga política de la obra de Dittborn: La razón por la que las telas son enviadas por correo es para negociar la posibilidad de hacer visible el hecho de su movilidad a través de la red de correo internacional y de esa forma negociar la posibilidad de hacer visible lo invisible: la distancia (6). El viaje es el elemento político en el arte deDittborn; las instalaciones, su discurso, comunicación y poder.
NOTAS:
(1) . Entrevista a Eugenio Dittborn por Louis Grachos. Diciembre 1993.
(2) . Ibid.
(3) . Brett, Guy. Pintura por correo No. 107.1993. La décimo séptima historia del rostro humano (En un instante y con furia devastadora). Center for the Fine Arts, Miami 1994.
(4) . Merewether, Charles. La migración de las imágenes: Inscripciones de tierra y cuerpo en América Latina, en America: novia del sol, Royal Museum of Fine Arts of Antwerp, Antwerp 1992. (p. 212).
(5) . Ibid.
FRANCINE BIRBRAGHER
