Exposición Individualdic 2025 - may 2026· Por Mónica Maneiro

Priscilla Monge

Centro Galego de Arte Contemporánea

“Cuestiones de vida o muerte” funciona como una exposición retrospectiva que recorre la carrera de Priscila Monge (San José, Costa Rica, 1968). Formada en la universidad de su país y también en Bélgica, desde la década de los noventa su trabajo cobra importancia internacional y recoge la estética postconceptual y la herencia de compromiso de los movimientos feministas desarrollados en los años sesenta y setenta. Es fácil relacionar la obra de Priscila Monge con las propuestas de otras artistas como Ana Mendieta, Ana María Maiolino y Teresa Margolles, que, desde América, supieron utilizar su discurso artístico para tratar cuestiones directamente relacionadas con la violencia ejercida sobre la mujer en los ámbitos doméstico y social. Pero el trabajo de Priscila Monge no se queda ahí, sino que ahonda en cuestiones más amplias, desarrollando un corpus de propuestas que tocan temas relacionados con la opresión sobre grupos discriminados o que se encuentran en situaciones desfavorecidas. En definitiva, su obra alude directamente a las injusticias y las barreras establecidas por las estructuras sociales y políticas en sus múltiples dimensiones, añorando quizá una pizca de justicia poética. Formalmente, sus piezas se materializan en diversos formatos y propuestas visuales: fotografía, pintura, obras con el bordado como protagonista, vídeo e instalaciones, con las que construye un universo rico y multiforme a partir del cual materializar sus inquietudes.

El comisario de la exposición, y también director del Centro Galego de Arte Contemporáneo, Santiago Olmo, evita realizar un recorrido cronológico y procede a elaborar un mapa visual y conceptual con interesantes conexiones formales a través del cual atravesar el trabajo de la artista. En el espacio, las obras se entrecruzan y trazan caminos interesantes, con referencias a las participaciones de Priscila Monge en eventos como las bienales de La Habana (1997), São Paulo (2000) y Venecia, comisariada por Harald Szeemann en 2001.

Frente a la incomodidad de algunas propuestas en las que el señalamiento de la violencia es directo, alusivo y sin filtro, la obra de la artista costarricense destaca por una sutileza en la transmisión del mensaje que provoca un choque en el espectador del arte al encontrarse con ella de forma inesperada. Así, la instalación Cuarto de aislamiento reedifica la realizada para la Bienal de Venecia de 2001, y en ella utiliza compresas de higiene íntima femenina para recubrir una estructura concebida como una sala de aislamiento, con connotaciones negativas, pero al que también podemos recurrir como a un lugar seguro, de salvaguarda, desde el que retraerse de una idea de la condición femenina como algo delictivo o punible.

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Priscilla Monge, por Mónica Maneiro | artnexus