Fue una feliz coincidencia que la Poster House de Nueva York celebrara la exposición “Puerto Rico in Print: The Posters of Lorenzo Homar” (Puerto Rico en gráfica: los carteles de Lorenzo Homar) al mismo tiempo en que tiene lugar la muestra “Fallout: Atoms for War and Peace” (Caída: átomos para la guerra y la paz). Esta última permite hacerse una idea de la época de angustias existenciales, de amenazas nucleares y del contexto de la Guerra Fría en la que Homar desarrolló su obra. Su acrílico Disparate (1954), no incluido en la muestra del Poster House –que presenta solo obras pertenecientes a la colección de la institución–, parece aludir a las tensiones relacionadas con la carrera armamentista de aquellos años.
Luego de haberse formado en los Estados Unidos, el artista regresó a su país natal, una nación poscolonial, cuyo estatus político sigue siendo ambivalente todavía en la actualidad, y donde la mayoría de los bienes de consumo que circulan en la isla caribeña son importados desde el vecino del norte, que en algún momento procuró inculcar el inglés como lengua oficial. Homar, como muchos otros intelectuales puertorriqueños, tomó partido por la alternativa marxista, el independentismo, el respaldo a la Revolución cubana, el antimperialismo norteamericano y la identificación con las clases trabajadoras. En 1951 comenzó a trabajar para el Taller de Artes Gráficas, afiliado a la División de Educación de la Comunidad (DIVEDCO). Sostuvo que sus carteles debían ser comprendidos por “la gente de campo”. Unos años más tarde, fue uno de los fundadores del Taller de Gráfica del Instituto de Cultura Puertorriqueña, que desde sus inicios persiguió establecer alianzas con los obreros. Asimismo, Homar era un admirador del arte popular y lo aprovechó en varios de sus carteles. Sus posiciones políticas –que también se manifestaron en su visita a La Habana, en mayo de 1976, para participar en un encuentro de gráfica convocado por Casa de las Américas– pueden reconocerse tanto en sus caricaturas publicadas para la revista La escalera como en muchos de sus carteles.
Homar parece continuar el legado del expresionismo alemán, el realismo social, la nueva figuración –muy en boga en América Latina durante las décadas de 1950 y 1970–, además de las obras del pintor norteamericano Ben Shahn y del muralista mexicano José Clemente Orozco. De esta vertiente de su trabajo, la Poster House muestra algunos de sus carteles dedicados a homenajear la causa independentista, como el dedicado al Grito de Lares y al líder Pedro Albizu Campos. También incluyó su serigrafía Aquí en la lucha, para la exposición de sus caricaturas políticas que presentó en la galería Colibrí, en San Juan, Puerto Rico, en diciembre de 1970, y que, simultáneamente, se publicó en un libro homónimo. En otro de esos trabajos, destinado a anunciar una asamblea del Movimiento por la Independencia (MPI), Homar acudió al motivo del brazo alzado en ademán de victoria, un símbolo excesivamente manoseado por la izquierda latinoamericana.
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