Exposición Individualdic 2025 - may 2026· Por Christine Frérot

Julio Villani

RX&SLAG

Tras dos importantes exposiciones simultáneas en São Paulo en 2023, una en la Casa de Vidro de Lina Bo Bardi, la otra en la Capela do Morumbi, el artista brasileño Julio Villani (Marilia, 1956) expuso por cuarta vez en la galería RX&SLAG de París. Los veinticinco lienzos reunidos para esta muestra (formatos grandes y medianos, una sola técnica que combina carboncillo, acrílico y caolín sobre lienzo, fechados en 2024 y 2025) retoman, en una nueva perspectiva conceptual, espacial y formal, esa constante atracción por la geometría que atraviesa desde sus inicios una obra prolija, diversa, alegre y poética, en permanente búsqueda, marcada por un inagotable síndrome proteico. En efecto, Villani es un artista libre que, con gran regocijo, se burla de los dictados y convenciones estéticos de aquí o de allá, siguiendo una trayectoria singular, a la vez estructurada y lúdica –de la pintura al objeto desviado, del juego a la recreación de lo real–, sin jamás perder el hilo de Ariadna (el suyo propio), para emprender alegremente un dédalo reflexivo donde reinan la imaginación, la memoria y la pasión, constantemente atravesadas por un espíritu juguetón e interrogador, e irrigadas por el impacto de su doble pertenencia afectiva y cultural, brasileña y francesa.

La diversidad de su obra reside únicamente dentro de su unidad. En el origen, es un mismo sentimiento, una misma reflexión, una misma mirada que cuestiona lo real y su complejidad; siempre diferente, es el mismo artista en perpetuo renacimiento. Villani nunca está totalmente solo para afrontar el espacio, la línea y el color, pues gusta del diálogo y, en ocasiones, de la convivencia (Giacometti, Zadkine o Torres García). No es un artista de teoría (lo dice él mismo), sino un artista del encuentro con el azar y del descubrimiento inesperado: es en la práctica donde Villani encuentra su teoría.

Las obras expuestas se caracterizan por la yuxtaposición de varias telas, que el artista denomina “secciones” y “mi muro”, con el uso del caolín, material que confiere al lienzo una especie de suave neutralidad. Estas pinturas tienen una historia de emoción cuyo punto de partida son las palabras y luego la ausencia de estas. Villani declaró en 2002: “Al principio, las palabras eran para mí una escritura mecánica, como un ruido de fondo para quebrar lo blanco, antes de iniciar la obra”. Hoy, el artista me confiesa cuánto le costó continuar una nueva serie con palabras, iniciada en 2024. Dos grandes pinturas, Lettres brisées I y II (Letras rotas I y II) (2024), de 251 x 130 cm, y tres pequeñas, Inventario de um dia de chuva I, II y III (Inventario de un día de lluvia I, II, y III) (2024), de 46 x 38 cm, de las veinticinco expuestas, dan testimonio de ese deseo frustrado. La división del lienzo en secciones que dialogan entre sí permite al artista contar varias historias en una sola, así como crear un juego visual entre esas líneas ficticias y las líneas reales de las formas geométricas y del fragmento de escritura. La geometría flota, parece danzar, y se inscribe en la más pura “geometría sensible” teorizada por Roberto Pontual. La técnica, que consiste en no fijar las líneas con carboncillo, otorga al pintor una gran libertad y flexibilidad.

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Julio Villani, por Christine Frérot | artnexus