Exposición Individualdic 2025 - may 2026· Por Marcela Quiroz Luna

Jonathan Hernández

Museo Amparo

La muestra de Jonathan Hernández, “Instrucciones para vivir y trabajar en México”, se distendió temporalmente al paso de cinco meses en el Museo Amparo (Puebla, México), en tres “actos”, es decir, entre tres exposiciones que hicieron una: “1er acto: Paisaje nacional”, “2o acto: Política ficción (el dinosaurio sigue aquí)” y “3er acto: Vida y artificio”. Entre ellas se sostuvo un ambiente plagado de cómica inseguridad y sarcástica insensatez, destilaciones de diversas variantes del destierro de/en vida desde un país en el que se sobrevive en medio de una continuidad sensible que habita una carencia esencial de infinitas y volátiles valencias.

Desplazando el curso de tres décadas creativas de producción del artista, los tres actos de la muestra se compusieron como un juego de evidenciación en etapas sobre la enajenación que abunda de socavación en las condiciones político-económicas y sus desgraciados desbordes que continuamente ahogan el cuerpo sociocultural. Las obras de Hernández se emplazan como traspasos de existencia en la resistencia y la residualidad de su país originario: México. Un país cuyas irrisorias inconsecuencias acusan de recibido dando en respuesta el eje de su labor artística.

El cuerpo de trabajo de Jonathan Hernández explora formatos tan variados como parecieran pedirlo las situaciones/condiciones en juego; la conformación y configuración conceptual consiguen convocar un estado-en-suspenso, un camino sin llegada y un dudoso principio, si aún avistable. Al andar la muestra se respira, se percibe, se reconoce una realidad condicionada por intereses múltiples, amorfos, voraces, ajenos a las urgencias de todos, excepto a las exigencias de unos cuantos, demasiado pocos. El artista intenta, una y otra vez, metaforizar las variables que la carencia del sentido “ético de la polis” (designación etimológica de aquello que debiera entenderse como política) genera en acontecimientos que sería posible abarcar desde y sobre un mismo estado-accidente. Por ello, es posible evocar la presencia esencial de su trabajo como referente de aconteceres “destinerrados”, carecidos de remitente.

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Jonathan Hernández, por Marcela Quiroz Luna | artnexus