Exposición Individualdic 2025 - may 2026· Por Xenia Bergman

Jeane Terra

Janaina Torres Galeria

La diversidad de obras en torno a la temática amazónica, presentada en la reciente exposición “Pele de rio” (Piel de río), nos lleva a coincidir con Jeane Terra: son múltiples los dobleces de un arte impactado por la naturaleza. Cada obra se enfoca en lo que representa: un paisaje de selva, el río y sus habitantes autóctonos, y, junto con el soporte, ya sea tela, vidrio, derivados del caucho, o piel lograda con pigmentos, generan nuevas anamorfosis y distorsiones de la imagen. En clave contemporánea de presencia y memoria, la imagen se nos muestra insólita. No es por casualidad que su obra se sitúe en el llamado eco-arte.

Como lente natural, el río refleja el color, con tonos de arcilla y de verde. También, la luz del trópico, que vemos en O menino tuyuka e sua terra (El niño de la etnia tuyuka y su tierra) (2025). Reconocemos los signos de la transformación en el mayor ecosistema pluvial del planeta, y uno de los más revisitados por artistas viajeros. Pero ahora el río vuelve a ser pertinente metáfora del devenir. La máxima de Heráclito funciona como alegoría del tiempo y resonancia de los cataclismos provocados por la devastación de la selva. La artista, como una “etnógrafa”, para usar un concepto de Hal Foster en uno de sus trabajos, aborda el caso de Velho Airão, un poblado situado en el archipiélago de Anavilhanas, en el río Negro, que sucumbió a las inundaciones y a los cambios climáticos. El escenario trágico de Airão, sus ruinas y las invasiones simbióticas de los gigantescos enraizamientos, nos muestran esa fase violenta del río. Estas imágenes aparecen estampadas en monotipias como Carimbo das Ruínas de Velho Airão (Cuño de las ruinas del Viejo Airão) (2025). Gesto recurrente, que el curador Guilherme Wisnik señala cuando describe “la realidad metabolizada por la poética de la artista”, donde el “desgaste” y el “desaparecimiento” son acciones que dan estructura a los trabajos que realiza [1]. Las piedras devoradas, las huellas de la selva furiosa, o las pieles de caucho puestas sobre una balanza, nos hablan de Manaos, ciudad en el norte de Brasil, convertida, a menudo, en una gran promesa, que frecuentemente se encuentra vulnerable frente a los predadores foráneos. La carga melancólica de obras como estas da seguimiento a sus primeros trabajos, de la serie Reliquias, que consistía en grabar imágenes sobre lugares devastados, dando la idea de tatuajes, pergaminos o fósiles.

Ese concepto circular de memoria tan presente en la forma y el contenido de sus obras viene a tono en la serie de fotografías en cápsulas de vidrio. Obras como A seca do Rio (La sequía del río) (2025), nos inducen a pensar en la fuerza de esa distorsión, o la extrañeza delante de esa foto-burbuja. La experiencia de la imagen, como un déjà vu, viene a provocarnos, más allá de lo estético, un balance entre escenas mentales y evocaciones.

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Jeane Terra, por Xenia Bergman | artnexus