Exposición Individualdic 2025 - may 2026· Por Sylvia Werneck

Daniel Senise

Galeria Nara Roesler

Gran parte de la producción de Daniel Senise se construye a partir de un método que contraviene las expectativas sobre lo que se ha convenido en llamar pintura. Muchas veces, particularmente en los últimos años, no hay gesto ni pincelada, sino transferencias de materia: residuos, polvo, pigmentos, óxido y pegantes son los elementos empleados como agentes de textura y color. Desde los años 1990, el artista ha venido consolidando un procedimiento de captura de superficies de edificaciones abandonadas, en el que apoya el tejido en el piso, la pared o el techo, y retira de ellos no una figura, sino el vestigio, la “epidermis”. Son pinturas sin pintura, imágenes que operan como palimpsestos del acaso. Su muestra más reciente en la Nara Roesler de Río de Janeiro, cuyo título fue tomado de la novela La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares, introduce un dislocamiento crucial: “Vivo confortablemente en el Museo”. La frase está dicha por un fugitivo que encuentra refugio en una construcción en ruinas, situada en una isla que parecía desierta. Es esta constatación la que da la tónica del conjunto expuesto, telas que son registro de presencias ausentes, de espacios que ya no existen sino como recuerdos.

Sin título 01 (2024) presenta una superficie oscurecida por capas sucesivas de residuos. La tela se confunde con la misma pared donde se inserta, como un eco residual de una pintura tenue. No se trata de la evocación nostálgica de un pasado, sino de una proyección futura: ruina anticipada, negativo de una imagen que ya no se da. Las manchas evocan espectros de tradición, pero lo que surge es el tiempo posterior a la obliteración de la pintura. Senise ensaya aquí una arqueología del porvenir. En flujo inverso al del trecho de la canción “Fuera de orden” (1991) de Caetano Veloso, “aquí todo parece que es aún construcción y ya es ruina”, las imágenes se comportan como testigos de algo que todavía no ha pasado, pero que ya se anuncia como testigo.

El mismo método se aplica en Sem título (Bourse de Commerce) (Sin título [Bolsa del Comercio]) (2024), en el que la superficie no busca una figura ni una ilusión espacial. Lo que se imprime son marcas topográficas que recuerdan mapas corroídos, frescos desteñidos, papeles de pared desollados. Más que figura, prevalece el encuentro entre materia y tiempo. Esa dimensión cartográfica se intensifica en Sem título (MAM Rio) (Sin título [MAM Rio]) (2025), que sugiere las ruinas de un rincón arquitectónico como localización en la historia del arte nacional, pero cuyas imágenes se muestran “deslavadas”. El tono de la paleta, rebajado a los grises, los ocres ferruginosos y los blancos descoloridos, acentúa la condición de erosión. Aun así, no son pinturas silenciosas. Hay en ellas una densidad visual que requiere que nos detengamos, como quien acostumbra a mirar la penumbra hasta que podamos distinguir formas que van surgiendo de lo oscuro.

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Daniel Senise, por Sylvia Werneck | artnexus