Exposición Individualdic 2025 - may 2026· Por Ignacio Szmulewicz R.

Constanza Hermosilla

Galería Gabriela Mistral

El arte ofrece respuestas improbables para el futuro, todas provenientes de preguntas que rara vez la sociedad decide formular. En la Galería Gabriela Mistral se presentó la muestra “Baño público” de la artista chilena Constanza Hermosilla (1987). La exposición, curada por Amarí Peliowski, creó un escenario inédito para explorar una forma antipatriarcal de habitar las metrópolis del siglo XXI. Desde la modernidad, la ciudad se ha pensado como una máquina que transforma a sus ciudadanos en súbditos de la industria. La artista responde a esta visión con un refugio de cuidados en pleno centro de la ajetreada capital de Chile.

Las dos salas de la Galería Gabriela Mistral presentan dos experiencias disímiles pero conectadas. Al ingresar a la primera, el visitante se encuentra con una veintena de dibujos, vistas y plantas de una investigación sobre baños, fuentes o receptáculos para recibir las secreciones durante los periodos menstruales o los ciclos de lactancia. A partir de una estética andina, Hermosilla representa y crea un espacio de confort con mobiliario ergonómico, donde los cuerpos que antes espataban en situaciones de incomodidad transitan hacia la calidez y comodidad. En paralelo, al costado de los dibujos, desde un pilar central revestido de baldosas de colores terrosos y con patrones abstractos, sobresalen unas rejillas propias del sistema sanitario que vociferan relatos en primera persona de mujeres que comparten sus agobiantes experiencias en los baños públicos durante esos ciclos.

En dirección a la segunda sala, una señalética indica en el dintel de la puerta la orientación hacia el “Menstruadero”, a la derecha, y el “Amamantadero”, a la izquierda. Cada uno es una instalación, una pieza de mobiliario urbano o un escenario. El Menstruadero está conformado por dos largas bancas semicirculares hechas de ladrillo y temperadas en la zona de los glúteos. El diseño de los ladrillos se conoce coloquialmente como “cucharita”, expresión que se usa cuando dos personas se recuestan apegadas torso con espalda. En el lado opuesto se ubica el Amamantadero, que mira hacia el ventanal que da a la calle. Dos hamacas y dos reclinables salen del muro y generan una situación impúdica entre la mirada absorta de los transeúntes y quienes reposan dulcemente en una especie de baño turco.

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Constanza Hermosilla, por Ignacio Szmulewicz R. | artnexus