Exposición Individualdic 2025 - may 2026· Por Sylvia Werneck

Cildo Meireles

Anita Schwartz Galeria de Arte

En la individual “Cildo Meireles: Recorrido y presencia”, presentada en la Galería Anita Schwartz, el tiempo deja de ser una línea continua para volverse una espiral. La mirada que la exposición impone nos revela no solo la densidad de una trayectoria con más de seis décadas, sino también la persistencia de un gesto inaugural: el dibujo. Antes de las instalaciones monumentales, antes de las proposiciones que reformulan convenciones políticas, sociales y sensoriales, existe el riesgo sobre el papel, un método de registro visual que analiza tanto el pensamiento como la sensibilidad.

La selección propone un reencuentro con el artista antes de la consagración institucional. Con este gesto se restituye al conjunto de la obra una intimidad que, a veces, se pierde en las grandes antologías. Lo que se ve no es una maqueta de la obra mayor, sino su origen. Hay una frescura inicial de esos dibujos: el impulso de captar algo “Aún no tiene forma, color, tamaño”, como el mismo artista lo define.

Para Cildo Meireles, el dibujo fue, desde temprano, un modo de estar en el mundo –o, más exactamente, de restituirle a la experimentación una densidad de la que lo cotidiano lo vacía. Fue así cuando era niño, en Belém do Pará, vendiendo dibujos en la escuela, o después en Brasilia, en el Taller Libre de la Fundación Cultural, bajo la orientación de Félix Alejandro Barrenechea. En aquellos años, entre ejercicios de modelo vivo y bajo el impacto de la Exposición de Arte Africano de Dakar, dibujar se convirtió en un ensayo sobre el mundo, un tránsito entre culturas y visualidades.

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Cildo Meireles, por Sylvia Werneck | artnexus