En su más reciente exposición, titulada “Neighbors” (Vecinos), Ana Tiscornia aborda algunos de los temas que ha trabajado anteriormente, como el desplazamiento, la memoria y la incertidumbre. En esta ocasión presenta una nueva serie de pinturas sobre lienzo, madera y paneles de yeso, en las que recurre a la arquitectura, disciplina que estudió y en la que trabajó en su natal Uruguay por más de quince años, para trazar una cartografía de desolación y olvido, combinando el lenguaje de la construcción con el de la destrucción y la dislocación.
En el espacio de la galería dialogan estructuras realizadas con lo que parecen ser escombros, cuadros con superficies decapadas y plantas de cactus en macetas de barro ubicadas estratégicamente, o pintadas en algunas de las obras. Tiscornia utiliza vestigios arquitectónicos, en particular trozos de paredes cuidadosamente cortados que forman numerosas composiciones geométricas. Líneas y planos en tonos azul, verde, gris, rosado y ladrillo pálidos con raspaduras, cortes y residuos de papel de colgadura, o frescos con motivos florales u orgánicos, hacen parte de las piezas que simbolizan edificaciones que han dejado de existir pero que sobreviven recicladas en obras de arte. El uso de componentes reales como puertas, trozos de tela, o papeles de colgadura con patrones decorativos, hace que estas vayan más allá de la representación y se conviertan en figuras literales de la relación entre lo material y la memoria. Las obras no se limitan a manifestar la destrucción, sino que la encarnan, precisamente a través de estos objetos recuperados o de rastros de deterioro visibles como marcas, rasgaduras y agujeros.
En la pieza que inspira el título de la muestra “Neighbors” (Vecinos) (2024), Tiscornia realiza una superposición de trozos de paredes cortados con distintas texturas que simbolizan dibujos arquitectónicos. En primer plano sobresale un trozo de pared de yeso, pintado color ladrillo, con marcadas rayaduras que dejan ver el fondo blanco, combinada con un pequeño fragmento de pared decorado con papel de colgadura floreada en tonos pasteles. En la parte posterior, dos planos adyacentes, uno poco visible y el otro decorado con un tejido de flores en tonos ocres y rojos sobre fondo negro, complementan y dan balance a la composición. Líneas rojas y negras crean espacios vacíos, dándole el toque final al plano arquitectónico.
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