Una breve historia de hilos [de 1960 a la actualidad]

Anna Maria Maiolino. In-Out (Antropofagia) (Entrada-Salida), 1973. Película filmada en super8 a color digitalizada. 8 min. 19 seg. Cortesía: Colección 49 Nord 6 Est - FRAC- Lorraine.

Colectivajun 2025 - nov 2025· Por Autor no disponible

Una breve historia de hilos [de 1960 a la actualidad]

La Maison de l’Amérique Latine París, Francia

Empiezo a escribir estas líneas un día Wajxaq’ib b’atz: para los mayas, corresponde con el día cero, el inicio de un nuevo ciclo lunar del sagrado calendario Ch’olq’ij de 260 días, regido por los veinte nahuales o fuerzas elementales. B’atz es símbolo de hilo, representa el tejido, el entramado, el tiempo, la fuerza que, colectivamente, es capaz de dar la vida. A escala humana, puede significar las venas que conectan los órganos de nuestro cuerpo o el cordón umbilical; y a nivel cósmico es el hilo de la historia que se va desenroscando desde el génesis del universo hacia el destino individual y colectivo.

Este es el día que elegí para honrar una muestra que, con atrevimiento y visión, ha tejido un entramado entre varias culturas, épocas y latitudes. “Une brève histoire de fils [de 1960 à nos jours]” (Una breve historia de hilos [de 1960 a la actualidad]), ideada y curada por Domitille d’Orgeval, reúne por vez primera la obra de diecisiete artistas oriundos de nuestra región en la Maison de l’Amérique Latine de París. Atrevimiento, porque existe una suerte de manifiesto en la selección de artistas, de piezas y su clasificación dentro del arte textil: las rejillas de Iván Contreras, los “dibujos sin papel” de Gego, o la obra de Jesús Rafael Soto, no suelen ser asimilados a esa categoría. Asimismo, consideradas individualmente, algunas piezas se revelan con una dimensión inédita; y en la unión entre todas ellas se define un entramado: la muestra hace cohabitar varias generaciones de artistas [ocho décadas separan el nacimiento de Gego del de Kenia Almaraz Murillo]; varias corrientes –desde el arte cinético hasta la abstracción geométrica, pasando por todo un abanico de referencias a la ancestralidad textil–.

En esta línea, podemos apreciar la fluidez entre objetos y espacios donde se presentan. Algunas obras se vuelven instalaciones arquitectónicas lúdicas, dejando pasar el aire, la luz, jugando con las percepciones del espectador (Variations on Line [Variaciones de la línea] de Vanessa Enríquez e Infini Iemniscate [Leminiscata infinita], por ejemplo); otras, como Colorial de Natalia Villanueva Linares, se divierten con la cotidianidad. Entre bidimensionalidad y relieve, la materia textil puede jugar con el viento, la luz, vibrar, en fin, con el espacio, de otra manera que lo suele hacer un lienzo pintado. Las piezas de Sandra Monterroso, verdaderas cataratas de color, invitan al espectador a una experiencia casi tan visual como táctil.

Sigue leyendo este artículo

Este artículo es exclusivo para suscriptores de artnexus. Suscríbete para acceder al contenido completo y a todo nuestro archivo desde 1976.

Una breve historia de hilos [de 1960 a la actualidad] | artnexus