Desde el pasado mes de marzo se presenta la exposición individual de la artista mapuche Seba Calfuqueo en el Museo de Arte Moderno de Bogotá [MAMBO], que además es su primera muestra individual en una institución museal. En esta exposición se recogen proyectos que han sido realizados a lo largo de la última década en torno a las violencias epistémicas que se ejercen sobre las disidencias sexuales, dentro de la experiencia colonial, tanto en el contexto occidental como en el interior de su propia comunidad. Es una forma de generar resistencia a los efectos de la colonización en los pueblos originarios de América.
La exposición reúne cinco proyectos que se sustentan en fotografías, videos, objetos e instalaciones que exploran las relaciones entre el género, la identidad cultural y el territorio, generando reflexiones críticas sobre las representaciones culturales que, a través de canales como el lenguaje, generan violencia sobre la diferencia sexual. Ella resignifica términos peyorativos, como es el mismo nombre de la exposición, “Antü ñi kuram”, que significa “Huevo del Sol”, que es una expresión despectiva frente a la homosexualidad, en lengua mapuche, dado que se refiere a un huevo sin embrión. De esa manera, se aproxima a la historia y a la construcción cultural de la identidad de género, con el fin de redirigir su sentido y mitigar su carga de exclusión. Fueron en gran medida los procesos de evangelización que trajo el mundo colonial los que fracturaron la posibilidad de valorar o respetar las diferencias sexuales que existían antes de la colonización.
En su proyecto You will never be a Weye [Nunca serás Weye], que realizó hace más de una década, explora las prácticas culturales de los Machis weye, que eran personas no binarias que antes de la colonización europea podían transitar entre los universos masculino y femenino o lo político y lo espiritual, de manera fluida. En los primeros siglos de dominación europea, estos seres eran vistos con horror por los colonizadores, que los asociaban con las peores vilezas humanas. Calfuqueo conecta esos relatos con su propia historia de vida, cuando retoma una frase que su abuela paterna decía, “en la cultura mapuche no hay maricones”. En el videoperformance You will never be a Weye [Nunca serás Weye] intenta recuperar una identidad cultural negada, por los silenciamientos del colonialismo y el patriarcado, a través de la normalización producida por la religión a lo largo de la historia.
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